Home Office, aislamiento y familia

12/08/2020

Por: Pastor Otávio Schlender, terapeuta de pareja y familia – São Paulo – Brasil.

Desde el comienzo de la pandemia, el home office nos ha invadido. Nuestra casa se convirtió en una mezcla de oficina, aula, área de ocio … y en algunos momentos debemos recordar que también es nuestra casa. Después de unos meses y el momento de la novedad, muchas personas todavía están en este sistema y, aunque es una gran alternativa en tiempos de reclusión, el home office puede traer algunos desafíos a la relación de pareja y la familia.

He reunido algunos consejos para ayudarte a establecer una rutina equilibrada entre la tarea y las relaciones. ¡continúa leyendo!

Uno de los principales desafíos es mantenerse enfocado en lo que se está haciendo. Eso se aplica tanto al período de trabajo como al momento de relacionarse. Es muy común que los problemas del hogar, la pareja, los niños, las mascotas, entre otros asuntos, se crucen con tu productividad y también es común que los problemas laborales interfieran en tu vida conyugal y familiar. Por esta razón, es importante hacer una especie de transición entre las dos situaciones: es necesario ingresar a la atmósfera de trabajo y luego salirnos para poder entrar a la atmósfera de tu relación como pareja y familia.

Otro punto fundamental es llegar a un acuerdo con tu pareja e hijos, si los tiene, sobre un horario de trabajo adecuado, teniendo en cuenta que la rutina de un hogar también requiere cierta flexibilidad. A medida que finaliza su horario de trabajo, apague su computadora, apague el celular de la empresa (preferiblemente) e intente comenzar su transición a la vida conyugal y familiar. Báñese, póngase un atuendo cómodo para el hogar y concéntrese en las personas que viven con usted. Aproveche esta gran oportunidad para fortalecer el vínculo y los sentimientos entre ustedes. ¿Qué tal hacer una comida todos juntos y disfrutarla viendo esa película o serie que a todos les gusta… tener un momento de juego con los niños…? El equilibrio entre el trabajo y la relación, si lo logras en este período de aislamiento, traerá muchos beneficios a tu vida personal y a tus relaciones.

¿Donde está Dios cuando sufrimos?

06/08/2020

Por: Victor Verruck, Capellán clínico en Asunción – Paraguay.

Beirut, Líbano. Martes 4 de agosto. Todos vimos con asombro las imágenes de la trágica explosión, desde varios ángulos, que mostraban a las personas en situaciones desesperadas. En medio de tragedias como esta, escuchamos y hablamos del sufrimiento y preguntamos ¿Dónde está Dios? También suenan más fuerte las preguntas, tales como: ¿Por qué Dios permite el sufrimiento? o ¿Por qué Dios no hace desaparecer el dolor?

El sufrimiento puede venir de un incendio, un acto de terrorismo, una pelea de hinchas de clubes rivales, de terremoto, el fallecimiento de un familiar, una enfermedad o la pérdida de trabajo. ¿Y Dios, dónde está? El rey David lo tenía claro: «Tú, oh Dios, ves y percibes el sufrimiento y la tristeza y siempre estás dispuesto a ayudar». Dios está listo para ayudar, Dios ofrece esperanza, un futuro, y un mundo nuevo, pero la mayoría de las veces nosotros esperamos algo “más”.

En la Biblia podemos ver y aprender de muchas situaciones de sufrimiento. Pero, ¿Cuándo y porque comenzó? El sufrimiento comenzó en Génesis 3:6 “Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que el árbol era deseable para alcanzar sabiduría, tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido que estaba con ella, y él comió.”

Todos sabemos que la respuesta de Vivenciar.net (CPTLN, Iglesia Luterana) a la crisis se encuentra fundada en Jesucristo y su amor por nosotros. Y eso queda claro, especialmente al leer 1 Juan 3:16-18 que dice: “En esto conocemos lo que es el amor: en que Jesucristo entregó su vida por nosotros. Así también nosotros debemos entregar la vida por nuestros hermanos.

Muchas de las medidas adoptadas y medidas no adoptadas por los gobiernos en tiempos de pandemia están afectando directamente nuestras vidas, generando ansiedad, miedo y mucha preocupación sobre el futuro.

“Podemos ignorar incluso el placer. Pero el dolor insiste en ser atendido. Dios nos susurra en nuestros placeres, habla en nuestra conciencia, pero grita en nuestros dolores: es su megáfono despertar a un mundo sordo.” (C. S. Lewis, Escritor cristiano,1898-1963, El problema del dolor). Con la pandemia, talvez Dios te está gritando al oído, te está llamando. Así como Jesús llama a los doce, escoge a sus discípulos. Hoy podemos sentir en nuestros corazones que Cristo nos llama a cada uno de nosotros por nuestros nombres, y nos pide que seamos sus discípulos; que lo proclamemos en medio de nuestros amigos, familiares, en medio del mundo que nos rodea; que demos testimonio con nuestras vidas que fuimos llamados y escogidos para algo muy grande, y eso, es proclamar el Reino de Dios.

La pregunta: ¿Dónde está Dios en la pandemia, en la tragedia? Debemos cambiar por la siguiente pregunta: ¿Qué podemos aprender de esto? y ¿qué nos está diciendo Dios aquí?». El COVID 19 nos recuerda nuestra vulnerabilidad, nuestra fragilidad, nuestra mortalidad.

Note lo que hizo Jesús en el relato de S. Mateo 14:31  “Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él.” No dejó que Pedro se ahogara y tampoco dijo: «Vaya, realmente deberías haber confiado en mí. Lo siento.» Ni siquiera lo dejó «sufrir» un poco en esa agua antes de rescatarlo. No, Jesús inmediatamente extendió su mano y lo atrapó. Hay una ligera reprimenda por parte de Jesús, «¿Por qué dudaste?» pero su tono no es de regaño sino de aliento: “¿Por qué dudar? Recuerda que Jesús siempre puede y quiere cuidarte, mismo en tiempos de sufrimiento.

Cuando covid19 golpea a tu puerta

31/07/2020

Por: Wagner Knopp, São Paulo – Brasil.

No se trataba de «si», sino de «cuándo».

La angustia y la ansiedad son las protagonistas antes, durante y después del contagio. Son fuertes, y te pueden derribar.

Antes del contagio era una expectativa. Después de que llega el virus, la realidad es una lucha feroz entre su cuerpo y el virus. No te reconoces en la batalla.

Entonces las preguntas que llegan son: «¿empeorarán los síntomas? ,¿Se normalizarán en 14 días? ¿Saldré de esto? ,¿Seré inmune después?”

En la medida de lo posible, tratamos de mantener la cabeza en su lugar para calmar a la familia. Pero ¿cómo haré esto, si ni siquiera los médicos tienen respuestas?

A partir del séptimo día, los síntomas empeoraron y fue inevitable ir a la Unidad de cuidados intensivos. Pero en un momento, como en un punto de inflexión, la situación se invirtió y la sensación de poder respirar nuevamente invadió mi pecho con esperanza.

Los días pasaron y la mejora fue continua. Para mí fue una recuperación victoriosa.

¿Secuelas? Ninguna.

Recibí docenas de mensajes reconfortantes y nunca imaginé estos que fueran tan importantes para una persona enferma, en una Unidad de cuidados intensivos, como lo fueron para mí.

En casa, aprender de este virus me hizo revisar algunos valores, como los destinados a los seres humanos. Pasé unos días con amigos y compañeros de trabajo, compartiendo experiencias y desmitificando mucho sobre este virus que trajo mucha información errónea.

Hoy, la vida es mucho más preciosa para mí. Al igual que la familia y aquellos que me apoyaron de alguna manera están en mis oraciones.

Valorar a las personas, cuidarlas, saber escuchar las angustias y ansiedades, y enviar un mensaje de consuelo y esperanza es el legado de esta experiencia con el virus. Aislado en una cama de la Unidad de cuidados intensivos nunca me sentí solo. Dios tenía el control, y usaba a las personas para cuidarme, motivarme y consolarme.

Soy Wagner Knopp, completamente recuperado, agradecido con Dios y seguro de que la vida siempre vale la pena.

¿Comprendemos correctamente el sentimiento de culpa?

28/07/2020

Por: Thiago Heine – Psicólogo en São Paulo, SP – Brasil

Hablar de culpa es hablar de un sentimiento que ha estado presente en la vida de todos nosotros desde la infancia, ¿no?

La culpa es un sentimiento de que hemos fallado en algo, con nosotros mismos o con los demás. La culpa siempre estará relacionada con el pasado, con una o más cosas que no hacemos o que hicimos y luego lamentamos.

Puedes sentirse culpable por algo que hiciste, e incluso puedes sentir culpa por algo que ni siquiera haz hecho.

Las personas ansiosas tienden a vivir en el futuro, así como las personas deprimidas tienden a vivir en el pasado. Y, las personas ansiosas tienen una mayor tendencia a sentirse culpables solo por anticipar problemas o situaciones futuras que aún no han sucedido.

Las personas que sienten culpa también son personas que generalmente tienen miedo de cometer errores o que desean controlar las situaciones. Pero ¿sabías que la culpa puede asociarse con una actitud arrogante de parte nuestra? Si.

A menudo pensamos que, por alguna acción o por alguna palabra dicha, hemos causado algo malo a otra persona. Un ejemplo: insistimos en que un amigo nos visite y, cuando viene, choca el auto. Pensamos: «No debería haberte dicho que venga a visitarme». Sin embargo, chocar el auto está fuera de nuestro control, no nos concierne. Y esto es peligroso, porque podemos dar más valor a este sentimiento de arrogancia y, con eso, esta culpa puede ganar un peso tan grande que nos asfixiará.

¿Cómo podemos aliviar la culpa entonces? Podemos utilizar una comunicación no violenta con nosotros mismos, así como ser más empáticos y, sobre todo, estar conscientes de nuestras intenciones. Cometeremos errores incluso si queremos hacer el bien, pero será mucho más fácil perdonarnos si la intención es genuina y amable.

No permitamos que la culpa sea mayor de lo que debería ser. Visita nuestro contenido «¿De quién es la culpa?»

¿Dónde está mi zona de confort?

17/07/2020

Por: Flavio Knopp, director de Vivenciar.net, São Paulo – Brasil.

¿Recuerdas cómo fue nuestro año 2020 antes de la pandemia? Piénsalo, la Tercera Guerra Mundial, los incendios en Australia, ¿y qué más? ¿Cuáles son tus recuerdos para este año? ¿Qué imágenes se te ocurrirán cuando lleguemos a fin de año para 2021?

Puedo tratar de enumerar algunos: niños que estudian en casa, parejas que intentan trabajar en la sala de estar o la cocina, papel higiénico, alcohol en gel, máscaras en toda la casa, reuniones en línea, etc. Al comienzo de la cuarentena y el aislamiento social, estas situaciones eran caóticas. Ansiedad, depresión, estrés, miedos, todo al mismo tiempo. Y ahora, algunas nuevas rutinas están comenzando a establecerse en casa y en el trabajo. Nos vemos obligados a sufrir cambios. Algunos buenos, otros no tanto.

¿Qué ha cambiado para ti? ¿Te has detenido a pensar cómo será tu rutina el próximo mes o el próximo año? ¿Qué extrañarás o no extrañarás? Con el tiempo, muchas cosas volverán a la normalidad, otras no serán lo mismo.

Quiero invitarlos a pensar en lo que estaban haciendo y que no estaban «acostumbrados» debido a la rutina. Esas cosas que hice por costumbre o no hice por pereza, o por alguna otra razón. ¿Qué puedes mejorar en tu vida cuando todo esto termine?

Puedo ver personas aprendiendo a lidiar con las tecnologías. Personas que nunca cocinaron y ahora pueden dominar una cocina. Personas aprendiendo a coser, hacer manualidades, aprendiendo jardinería, tomando cursos en línea, estudiando, personas que abandonan su zona de confort.

A nadie le gusta que se metan con sus cosas, con su rutina. Recuerda «¿Quién se ha llevado mi queso?» Entonces, eso es correcto. ¿Cuál será tu nueva zona de confort? ¿Y cuánto durará? Difícil de saber pero cuanto más rápido comiences a notar el cambio y reacciones, más rápido te adaptarás a la nueva situación. No podemos deshacer el sufrimiento y la tristeza causados ​​por el Covid19, pero podemos aprender, podemos evolucionar y prepararnos para los nuevos días por venir. Que Dios nos guíe en este aprendizaje.

Diario de una Sala de Emergencia

14/07/2020

Por: Michelle, enfermera en São Paulo – Brasil.

Estamos enfrentando tiempos difíciles y a su vez, experimentando escenarios únicos relacionados con la pandemia. En mi contexto, como enfermera en un gran hospital de la ciudad de São Paulo, estamos comenzando a respirar con más esperanza; Se están recuperando más pacientes y se están vaciando más camas.

En los últimos tres meses, viviendo y cuidando pacientes críticos con COVID-19, aprendí a no sentirme desesperada. Por el contrario, aprendí a estar segura de que Dios tiene el control de la situación y, al mismo tiempo, sufre por la humanidad. Además, nunca hemos valorado las cosas simples de la vida tanto como lo hacemos ahora, que estamos aislados y frágiles.

Expuesta, cara a cara con el virus, trabajando entre la vida y la muerte, lo experimento y me doy cuenta de la fragilidad humana en cada detalle. Veo cómo la vida, en su esencia, es importante. Cada recuperación, cada sonrisa, cada videollamada con la familia; Los pequeños gestos aquí dentro son más importantes que las grandes obras. Reafirmo que Dios tiene el control de todo y que podemos confiar en él con los ojos cerrados, porque él nos cuida. En menor grado de comparación, es una confianza similar a la que el paciente en una cama de hospital, solo y aislado, deposita en el tratamiento y profesionales de la salud, personas que nunca antes había visto y que quieren cuidarlo.

La esperanza de que lleguen mejores días es saber que, en el camino, todavía habrá dificultades en la salud pública y la economía, ya que aún tendremos que enfrentarnos unos meses más con esta realidad, tal vez muchos meses.

Aquí está el cliché: «hay luz al final del túnel». Confiaremos y tendremos paciencia.

Sin embargo, vale la pena recordar que la pandemia solo mejorará con la conciencia y la colaboración de cada ciudadano, entendiendo que mis acciones afectan directamente a mi vecino. A este respecto, vale la pena enfatizar lo que Jesús nos pide: «Mi mandato es este: Ámense los unos a los otros como yo los he amado» (Juan 15:12). Somos herramientas del amor de Dios en este momento. Cuídate y cuida a tu prójimo. Ven a vivenciar con nosotros.

En los altibajos de este año

10/07/2020

Por: Núbia – Psicóloga en Rio Grande do Sul – Brasil.

El otro día vi un programa en televisión y, en un momento, el comediante realizó una sátira de la película «Intensamente». Esta película retrata nuestras emociones de una manera accesible y humorística, dando una idea de los conflictos que ocurren en nuestra mente.

Porque, mirando esta imagen humorística, logré no solo comprender mejor nuestras emociones, sino que pude ver nuestro escenario actual desde otra perspectiva. Pensé: hay energía psíquica para lidiar con la oscilación de las emociones a las que estamos sujetos diariamente, no solo en Brasil, sino en todo el mundo. Y, como dijo el comediante: ¡si algo más se me ocurre, colapsaré!

Y así es; suceden tantas cosas al mismo tiempo: pandemia, cuarentena, muertes, crisis gubernamentales, violencia callejera, racismo y protestas … ¡uf! Me cansé de hablar. ¡Estoy cansada! Dame un vaso de agua. Necesito recuperar el aliento y continuar. Felicitaciones a nosotros, felicitaciones a ustedes que, con todo esto, continúan en el negocio diario de vivir, permanecen de pie y continúan en la batalla. Somos ganadores.

Si te preguntas: ¿por qué tantos altibajos, tantas idas y venidas? Piensa en esto: qué bueno que la vida no es lineal. Las variables que experimentamos sirven para colorear nuestra existencia. A menudo queremos que el mundo se detenga para poder bajar de él, pero vale la pena continuar. Hay muchas cosas buenas que nos esperan por vivir. Entonces, cuando te subas al subibaja, llena tus ojos con la visión del horizonte, deja que Dios llene tu vida, para que cuando estemos allí, recordemos que el horizonte de mejores días está próximo, esperándonos. Piensa en eso. Y si puedes, quédate en casa.

Ven a vivenciar con nosotros en estos tiempos de Pandemia.

¿Podemos ser sólo humanos?

07/07/2020

Por: Thiago Heine – Psicólogo en São Paulo, SP – Brasil

Recuerdo que al comienzo de esta pandemia, después de la atención médica, el contagio y la higiene, nos dieron una serie de otras recomendaciones.

Estos son algunos de ellos: cree una nueva rutina, trabaje, estudie, haga ejercicio, practique yoga, haga meditación, tome tiempo para estudiar con sus hijos, salga a caminar con sus mascotas, aproveche los cursos gratuitos disponibles en línea, haga happy hour con familiares y amigos en línea, lea libros, maratones de series … ¡y la lista sigue!

Solo leyendo me canso. ¿Y tú?

Tenemos la impresión de que si no hacemos todo esto, de alguna manera estaremos fallando o no haremos nuestro día productivo, lo cual es una gran mentira, además de ser una presión que no generará nada bueno.

Cada persona se adaptará a su realidad, las cosas que piensa hacer, las necesidades que ya existen, los nuevos planes que están en su cabeza, pero todo a su propio tiempo y forma.

Las redes sociales pueden volver a darnos la impresión de que la hierba del vecino es más verde que la nuestra. Si en tiempos previos a la pandemia ya era así, ¿imagina ahora? Necesitamos tener cuidado y filtrar. La vida del otro no es tuya y viceversa.

Solo podemos ser humanos. Haz lo que depende de nosotros. Y eso ya es mucho. Las personas con niños en el hogar se están volcando para mantener lo mínimo, ¿imagina agregar más a la lista?

Detenerse. Respirar. Vive cada día a la vez. Haz lo que puedas. Mañana tendrá sus propios problemas, dificultades y necesidades. Vive y deja vivir hoy, porque esto va a pasar.

No olvidemos que somos humanos, demasiado humanos.

Consejos para estudiantes encuarentenados

02/07/2020

Por: Hans Gac, profesor em Montevideo – Uruguay.

¿No es fácil ser un estudiante en cuarentena? ¿es así para ti? Te comprendo plenamente… soy profesor de alumnos de secundaria y he escuchado las quejas de ellos sobre su experiencia de cuarentena. Se quejan por no tener tiempo, comentan que pasan la mañana entera en clases virtuales y luego toda la tarde hasta la noche haciendo trabajos domiciliarios, ya no salen a distraerse, ya no se juntan con sus amigos y mucho menos ya no tienen actividad física.

Como profe y queriendo ayudarte en este momento, te daré algunos consejos que han servido a mis alumnos y confío que podrán servirte también a ti.

Anota lo siguiente:

  1. Organízate: Usa una agenda y marca todos tus compromisos académicos y mantenla en un lugar visible para que te recuerde. Haz un cronograma de actividades semanales que pegarás en alguna pared, idealmente en el sitio donde estudias.
  2. Pide ayuda: Si nunca te organizaste así, pide ayuda a alguien que ya lo haya hecho. ¡Aquí en Vivenciar.net también podemos asistirte con eso!
  3. No todo es trabajo: No tienes que pasar todo el día conectado a las plataformas y haciendo deberes. En tu cronograma agrega al menos una hora diaria de tiempo libre. En este tiempo haz alguna actividad sana que disfrutes y que te relaje o sirva como liberadora de tensiones. Ejemplo: Ver pelis o series (¡pero no toda una temporada!), cocinar, cantar, bailar, conversar con tus amigos por redes sociales, jugar una partida de un videojuego, etc.
  4. Salud física, mental y espiritual: Además del tiempo libre no debes descuidar tu salud que, por supuesto, es integral. Por eso haz una pausa diaria para al menos estirar tus músculos que han estado por tanto rato en una misma posición en el escritorio (encontrarás muchos videos en internet de cómo hacer ejercicios en casa). Para tu salud mental y espiritual, trata de tener alguna pausa en el día donde estés en silencio, te ayudará mucho si meditas en un verso de la Biblia que te dé ánimo, de hecho puedes hacer una oración a Dios.
  5. El mejor lugar: Para estudiar elige un lugar que sea cómodo, que puedas estar en una postura correcta, derecho y si tienes video llamadas trata de instalarte con una pared a tu espalda para no hacer pública la intimidad de tu hogar ( ¡o el desorden de tu dormitorio!).

 

Espero que todos estos consejos te ayuden a poder hacer mas llevadera esta dinámica nueva de tener clases desde casa. ¡La gran ventaja es que puedes siempre usar tus pantuflas y nadie se enterará de eso!, ¡disfruta este beneficio!

Desde Vivenciar.net encontrarás muchos contenidos interesantes que pueden ayudarte a lidiar mejor con esto de estar en cuarentena.

¿Qué tienen en común la bomba atómica y el coronavirus?

23/06/2020

Por: Equipo Vivenciar.net

El escritor C. S. Lewis (conocido por “Las crónicas de Narnia”),  hace 72 años escribió esta reflexión luego de finalizada la Segunda guerra mundial pero comenzando la Guerra fría. Esta reflexión es más actual que nunca.

Esta lectura nos lleva a reflexionar sobre la fragilidad de la vida, al mismo tiempo que nos hace pensar en cómo podemos asumir este tiempo de cuarentena y aislamiento, con algun miedo, pero sin perder el control. Este también es un tiempo útil de ver hacia adentro de nuestros hogares, para estar más próximos a nuestros familiares  y valorar las pequeñas cosas.

La dinámica para leer: reemplaza la palabra “bomba atómica” por “coronavirus” para entenderla mejor.

“En cierto sentido, pensamos demasiado en la bomba atómica. “¿Cómo vamos a vivir en una era atómica?”. Me siento tentado a responder: “¿Cómo? Como habrías vivido en el siglo XVI cuando la peste visitaba Londres casi todos los años, o como habrías vivido en una época vikinga cuando los atacantes de Escandinavia podrían encontrarte y cortarte el cuello cualquier noche; o de hecho, como ya estás viviendo en una era de cáncer, una era de sífilis, una era de parálisis, una era de ataques aéreos, una era de accidentes automovilísticos…

En otras palabras, no comencemos exagerando la novedad de nuestra situación. Créame, querido señor o señora, usted y todos sus seres queridos ya fueron condenados a muerte antes de que se inventara la bomba atómica: y un porcentaje bastante alto de nosotros íbamos a morir de manera desagradable. De hecho, teníamos una gran ventaja sobre nuestros antepasados: los anestésicos; y aún la tenemos…

Este es el primer punto que se debe hacer, y la primera acción que se debe tomar es unirnos. Si todos vamos a ser destruidos por una bomba atómica, deje que esa bomba cuando llegue nos encuentre haciendo cosas sensibles y humanas: orar, trabajar, enseñar, leer, escuchar música, bañar a los niños, jugar, conversar con nuestros amigos […] No acurrucados como ovejas asustadas y pensando en bombas. Pueden romper nuestros cuerpos (un microbio puede hacer eso) pero no necesitan dominar nuestras mentes.”

“Living in an Atomic Age” (Acerca de vivir en una era atómica-1948 (en Present Concerns: Journalistic Essays – Preocupaciones presentes: ensayos periodísticos).

Home office vs. Maternidad – ¿Qué hacer?

17/06/2020

Por: Mariana Jaunsolo – Montevideo, Uruguay.

La organización nunca ha sido mi fuerte pero con una rutina de horarios establecida por las distintas obligaciones lograba medianamente cumplir con todo, muchas veces al costo de una mala noche de descanso por la ansiedad de tachar todos los pendientes. Con la llegada del coronavirus a nuestro país y la necesidad de mantener el aislamiento, esa rutina cambió drásticamente.

Aparentemente ya no haría falta cronometrar cada actividad para poder llegar al colegio a tiempo y la jornada laboral se flexibilizó en gran medida. Toda esta situación de crisis mundial a pesar de generar mucha incertidumbre y temor parecía presentar una oportunidad para desacelerar la vida y conectarnos con aquellas cosas que siempre anhelamos hacer cuando tuviéramos tiempo. ¿Sería esto realmente posible?

Como seguramente les habrá pasado a muchos padres y madres, en este tiempo de cuarentena me tocó hacer frente a situaciones y asumir roles que naturalmente había delegado. Por ejemplo, ser maestra de una niña de 4 años, tarea que no ha resultado fácil.

No solo no dejé de sentirme agobiada por los pendientes sino que ahora además de mis responsabilidades se sumaron las tareas escolares y las clases virtuales. Debo reconocer que luché mucho contra esta situación, mi frase recurrente fue “yo no me formé para esto” y ciertamente me angustié mucho al pensar que mi hija sería la única con la tarea incompleta y que esta situación me posicionaba lejos de ser la madre perfecta.

También resultó difícil que ella entendiera que aún estando juntas en casa todo el día yo tenía mis responsabilidades y no podía dedicarle toda la atención que demandaba. La necesidad de manejar su frustración y la mía me llevó en determinado momento a reflexionar sobre como quería transitar este tiempo tan particular.

Si esta situación no va a ser para siempre por qué no retomar la idea original de desacelerar la vida, ¿qué podría perder?. No estuvo nunca en mis planes hacer a un lado las responsabilidades pero si comencé a pensar que era necesario priorizar lo importante para no desesperar en el intento de cumplir con todo.

Hace unos días reflexionábamos con una amiga sobre el siguiente versículo

“Solo yo se los planes que tengo para ustedes. Son planes para su bien, y no para su mal, para que tengan un futuro lleno de esperanza” Jeremías 29:11

Cuanto alivio se puede sentir al saber que a pesar de lo que vivimos como dificultades ya existe quien hizo los planes por nosotros y tenemos en quien descansar nuestras preocupaciones, temores y aflicciones. ¿Por qué cargarnos de ansiedad de las cosas de este mundo si ya hay alguien que planeó un futuro esperanzador, cómo puedo yo colaborar para ese futuro?

De a poco iremos entrando en la tan mencionada “nueva normalidad”, es posible que mi hija vuelva un día a clases sin su tarea completa o que yo tenga que redoblar mi esfuerzo para ponerme al día con los pendientes. Pero ambas recordaremos este tiempo como una época que a pesar de las dificultades finalmente la atravesamos con gozo y muchas sonrisas compartidas.

Finalmente es bueno recordar siempre que, en Dios, tenemos un lugar seguro en dónde descansar nuestros temores, preocupaciones, pesares y las cargas cotidianas. Si todo esto te deja ansioso, ven a vivenciar con nosotros y visita nuestra página sobre ansiedad.

¿Cómo vivir sin control?

16/06/2020

Por: Thiago Heine – Psicólogo en São Paulo, SP – Brasil

Desde el comienzo de la pandemia del COVID 19 , una de las quejas que más he escuchado, no solo cuando atiendo a mis pacientes, sino también con amigos cercanos, se refiere a la incomodidad que todos experimentan porque no tienen el control de lo que está sucediendo.

Existe esta incomodidad que podemos llamar angustia, ansiedad, depresión, miedo, en resumen, un sentimiento desagradable que nos ha visitado con mayor frecuencia e intensidad.

Estábamos acostumbrados a mantener nuestra rutina, nuestras actividades, ya sea en el trabajo, en casa o por placer. Pero, de un momento a otro, fue limitado y estamos confinados.

Esto parece haber generado una sensación de impotencia, incomodidad y, en consecuencia, estrés y todo lo demás mencionado anteriormente.

¡OKAY! Pero, ¿qué nos puede enseñar esta situación?

A menudo reflexiono sobre el vivir con la ilusión de que tenemos el control sobre algo. De hecho, más que eso, reflexiono acerca de cómo el «perder» este sentido de control nos afecta de manera directa y perjudicial para la salud física y mental.

Un virus, algo pequeño, conocido por ser el enemigo invisible, es uno de los ejemplos que nos muestra que nuestra vida no está en nuestras manos y cuán jactanciosos somos cuando pensamos en ello.

Tenemos la posibilidad de no solo desesperarnos al respecto, sino también de liberarnos de esa carga. Qué bueno es poder descansar y rendirse a los brazos de nuestro amoroso Padre Celestial. ¿No es lo mismo? Él nos cuida. Él tiene el control, nosotros no.

¿Eso significa que no necesitamos hacer nada más?

No. Continuemos haciendo todo lo que podamos por nosotros mismos y nuestros vecinos, viviendo la vida de la mejor manera posible, pero conscientes de nuestras limitaciones y sin dejarnos afectar tanto cuando todo parece perdido.

La economía familiar empieza con el menú

10/06/2020

Por: Lic. Gabriela Silveira – CPTLN Uruguay

¡Qué difícil ha sido este tiempo en el hogar! El tener que estar en casa se ha transformado en una realidad que nos invita a generar nuevas rutinas diarias, reinventando nuestra “economía familiar”.

Si buscamos la definición de este término, entendemos que se trata de la gestión de los ingresos y los gastos que tiene una familia, buscando redistribuir este dinero atendiendo las necesidades de los integrantes del hogar: qué vamos a comer, cómo vamos a pagar las cuentas y deudas, que nos vamos a poner de ropa, etc. ¡Que desafío tan grande se vuelve esta economía cuando estamos todos conviviendo en casa desde el encierro, y cuando parece que estas “necesidades” se ven potenciadas!

No se si en tu país sucederá lo mismo, pero donde vivo (Uruguay) en los supermercados solamente permiten entrar de a uno por familia y en las puertas vemos un gran cartel que dice “planifique la compra”, “ordena tus compras”, aconsejándonos que podamos optimizar el tiempo en el local y no tener que salir tantas veces de casa durante la semana o incluso, ayudándonos a gastar menos dinero del que deberíamos.

En esta nota quiero compartirte algo que ha funcionado para mi y ha sido el hacerles caso a los avisos del supermercado.

¿¡Pero qué hice!?

Primero, en una hoja A4 armé un calendario de domingo a domingo con la fecha de cada día, contemplando una semana entera y organicé para cada jornada las 4 comidas principales: desayuno, almuerzo, merienda y cena. En menos de 20 minutos pude escribir un menú completo para cada día, pensando en las necesidades de mi familia y en lo que ocasionalmente nos gusta comer. Para evitar estar cocinando, también organicé platillos tanto para el almuerzo o la cena que puedan durar más de un día o que se puedan guardar en el freezer.

Resultado: estoy yendo solamente una vez por semana hacer las compras con una lista en mano y ¡no tengo necesidad de salir de casa!. Resuelto el tema de lo que vamos a comer; una cosa menos para estar preocupada.

Esto ha sido una gran… no… me retracto…ha sido una ENORME ayuda para nuestra economía doméstica y además nos ha disciplinado para poder ahorrar algo de dinero

Te animo a que puedas armar tú también tu menú y organizar tu compra semanal. Luego nos cuentas como te está yendo con eso!

Conoce en Vivenciar.net nuestros contenidos sobre la cuarentena y el aislamiento.

¿Cómo vamos a pasar por esto?

09/06/2020

Por: Núbia – Psicóloga en São Leopoldo, RS – Brasil.

Algo nuevo en el aire… literalmente el aire está en una atmósfera contaminada por un virus con el poder de modificar nuestra manera de ser, de pensar, de actuar, de interactuar con otros. Las reacciones son variadas: existen los furiosos contra todo y todos, otros que van por la vida como si nada estuviera pasando, algunos adaptándose a la nueva situación… otros ansiosos, estresados… en pánico.

La pandemia trajo cambios radicales, principalmente en la rutina de las familias: hijos en casa todo el día, parejas teniendo que interactuar a tiempo completo. Entonces, ¿cómo administrar esta caldera a punto de explotar?

Según el sitio web g1.com “Xiam”, capital de la provincia de “Shaanxi”, registró un número récord de separaciones en función del confinamiento. Muchas parejas no aguantaron el cambio de la rutina y el acercamiento forzoso a la convivencia diaria y constante.

Otro registro significativo fue el aumento del femicidio. Según el periódico “Folha de São Paulo”, el numero de casos de violencia doméstica duplicó en este estado brasileño. La cuarentena ha aumentado la tensión en las relaciones conyugales y familiares, debido a la pérdida de empleos, aumento en el consumo de alcohol y demás problemas socioeconómicos.

Debemos estar seguros de que muchos son los desafíos en esta “pandemia”, sin olvidar que nuestras emociones están a flor de piel: la incertidumbre que se cierne en el aire respecto al futuro cambia nuestra percepción y modo de ver la vida y lo que vendrá.

Y ahora, ¿cuál es la solución?. En primer lugar, reflexionar acerca de lo que depende exclusivamente de mi es un buen comienzo; la empatía, es decir, tener el conocimiento que el otro posiblemente siente lo que yo estoy sintiendo, me hace entender por qué sus reacciones son así. Esto alivia el daño que la “tensión” y la confrontación con el otro provocaría.

En tiempo de “pesadas cargas” es importante intentar adaptarse. La pregunta es: ¿Vale la pena pelear por eso, resentirme por esto, ofenderme por esto otro?

¿Cómo vamos a pasar por eso? Depende de nosotros, de nuestras acciones y reacciones. Piénsalo.

¿El tapaboca puede robar nuestra sonrisa?

07/06/2020

Por: Christian Hoffmann
Capellán del Colegio San Pablo – Montevideo – Uruguay

La pandemia del COVID-19 ha generado cambios y hábitos que no estábamos acostumbrados. Estar mucho tiempo en casa, clases virtuales, cuidados en la higiene. Sin embargo, para nuestra realidad de Latinoamérica, lo que más ha cambiado es tener que utilizar un tapabocas o barbijo.

Antes era utilizado sólo por personal médico u odontólogos, para evitar el contagio con bacterias o virus. Ante la falta en el mercado, muchos se pusieron a cocerlos en casa con las telas que tenían a mano. Luego, empezaron a aparecer con logos de empresas y hasta unos muy creativos con sonrisas o diseños de superhéroes.

En Asia, la costumbre de utilizar máscaras o barbijos comenzó mucho tiempo antes de esta pandemia. En Japón, a principio del siglo XX, cuando una pandemia de gripe mató a millones de personas, cubrirse las caras para protegerse se convirtió en hábito. Las máscaras comenzaron a hacerse más populares para protegerse de las cenizas tras grandes terremotos. Luego, pasaron a utilizarse, sobre todo, en temporadas invernales para combatir enfermedades como resfríos y gripe. En lugares como Japón y Corea, el bien común prevalece y al ponerte un barbijo no se trata de contagiarse, sino de no contagiar al otro.

También están quienes confiesan que prefieren salir a la calle con barbijos para evitar arreglarse: mascarilla puesta y ¡nada de maquillaje o afeitarse al hacer las compras el domingo! En los países asiáticos, las máscaras se convirtieron en los nuevos anteojos de sol pues les dan privacidad. Y es por eso que son tan populares: llevar los barbijos puestos y usar auriculares se convirtió en la manera de los más jóvenes de aislarse y evitar comunicarse con el otro. Una forma de distanciamiento social. Miles de fans de las novelas coreanas que hoy arrasan online y de artistas como BTS sintieron curiosidad al ver a sus ídolos usando barbijo. Hoy, los portan con orgullo, como símbolo de pertenencia.

Sin embargo, después de tanta historia y de hábitos nuevos a los que necesitamos acostumbrarnos, aparecen las preguntas: ¿ya no podemos abrazarnos y ahora, también se nos robaron la sonrisa? ¿Cómo sabemos lo que hay por detrás del tapabocas?

Una sonrisa no se hace sólo con la boca. Expertos dicen que en una sonrisa movemos 12 músculos de nuestra cara. Job, un personaje de la Biblia que supo lo que es el sufrimiento y estar en las manos de Dios, escribió en su libro: Mis amigos “se quedaban a la espera de mis palabras, como tierra seca en espera de las lluvias tardías. Apenas podían creer que yo les sonriera; y no se perdían una sola de mis sonrisas”. (Job 29:23-24)

En tiempos de tapabocas, podemos sonreír de otra manera: una mirada atenta y optimista, los 12 músculos que se mueven pese el tapabocas, los gestos del cuerpo y lindas palabras ayudan a transmitir una sonrisa: sonrisa que no se ve pero se siente.

¡Ven a sonreír y vivenciar con nosotros!

¡Ven a Vivenciar con nosotros!

05/06/2020

Por: Flavio Knopp, director de Vivenciar.net

Estamos inaugurando el Blog Vivenciar.net. Pero, ¿por qué un blog, si ya tenemos páginas con contenido? La pandemia de Coronavirus está obligando a todos a adaptarse, a cambiar prácticas y formas de pensar. Nos estamos adaptando a la comunicación en línea y estamos tratando de hacerla un poco más personal. Antes, nos quejábamos de que los niños y adolescentes solo hablaban por mensajes en el teléfono celular. Ahora somos nosotros, los adultos, los que estamos aprendiendo a aprovechar al máximo esta forma de comunicación.

El blog surgió de esa necesidad. Una adaptación para ofrecer contenidos rápidos según la evolución de la situación. Cuando comenzó la pandemia, lanzamos una página especial sobre cuarentena, porque la gente estaba aprendiendo a lidiar con este aislamiento. Ahora, después de algunas semanas, muchas personas ya saben qué es el virus, cómo se propaga, la atención necesaria y cómo sobrevivir dentro de la casa, encerrado o en las calles, si es necesario moverse.

En este momento, vemos a millones de personas que ya no se preocupan por «quedarse en casa», sino que están precupadas por el trabajo, el pan de cada día, la pérdida de seres queridos sin poder despedirse de ellos, los nuevos comienzos. Entonces, ya estamos en otra etapa. Y vendrán otras.

Por lo tanto, la idea del blog es ofrecer contenidos breves, rápidos, actualizados y contextualizados, vinculándose con nuestro portal de Vivenciar.net, y tratando temas que permanecen actuales y relevantes.

Quédate con nosotros, léenos, suscríbete para recibir noticias y compartir publicaciones. Queremos estar en contacto contigo para acompañarte en este tiempo difícil, que es parte también de nuestra vida.

¡Ven a vivenciar con nosotros!

Abrazos y que Dios esté contigo todos los días de tu vida.