Suicidio en edad otoñal

21/09/2021

Por Julissa Reynoso Díaz, Psicóloga y Consejera Bíblica Familiar

Pudo haber sido tu abuelo, pudo haber sido tu papá, o un tío, o un hermano. Él decidió irse de manera definitiva, y ya no puedes hacer nada por él. Cuántas veces te cruzaste en su camino, parecía tan normal, a lo mejor se sentía solo, o triste, a lo mejor estaba enfermo y ya no quería sufrir, quizá tenía problemas económicos muy graves, es posible que le hayan dado una mala noticia, tan mala que no la resistió…si, parecía tan normal… Es inevitable preguntarte si hubieras podido hacer algo, a lo mejor si hubieras conversado con él la vez que te saludó con mirada ansiosa, o si hubieras aceptado jugar ajedrez cuando tenía el tablero listo, esperando a alguien que no llegó, si le hubieras invitado a merendar o desayunar o caminar al parque cercano, ahora ya no hay nada que hacer, pero no puedes dejar de sentirte mal, casi culpable, en medio de tu perplejidad.

     Algo que pocos saben es que, a diferencia de los jóvenes, los adultos mayores tienen mayor número de factores que orillan su suicidio, muestran menos señales de sus intenciones, los intentos de autolesiones son escasos, sus métodos son más letales y suelen premeditar cuidadosamente sus actos. A veces solo toman la decisión de dejarse morir (suicidio pasivo).

     La conducta suicida puede presentarse como el acto en sí de terminar con su vida, o bien atentar contra ella sin querer realmente lograr ese propósito, en medio de este hecho está el anhelo de llamar la atención y modificar sus circunstancias, a esto se le conoce como parasuicidio.

     Por lo general se asume que la depresión y la soledad, es lo que impulsa a una persona de la tercera edad a quitarse la vida. Lo desconcertante es que, para las personas de diversas edades, no les es extraño que un adulto mayor tenga gran necesidad de ser escuchado, que se sienta solo y triste, que esté enfermo y relegado de sus familiares…

     Ciertamente, aunque en la lista de factores que propician una decisión tan radical y fatal como el suicidio podemos enunciar: enfermedades físicas, degenerativas, discapacitantes, terminales, dolorosas, pérdidas de seres queridos, de estabilidad económica o laboral, adicciones no superadas, enfermedades mentales como bipolaridad, esquizofrenia, párkinson, estados de ánimo crónicos como aburrimiento, desolación, sentimientos de culpa,…la depresión y la soledad son la causa principal.

     El subestimar el estado emocional de la persona mayor, por qué se percibe como una situación ordinaria por causa de su edad, es un síntoma de un mal social, en donde se hace notar que la familiarización con ciertas formas de vida ha endurecido la percepción y el corazón de los que formamos parte. Hay tormentas vecinales, y no sentimos las salpicaduras en nuestra piel. Es necesario despertar nuestro sentir y poner atención.

¿Qué hacer?  Como dice 1a. Corintios 16:14 “Hagan todo con amor” 

     Seamos jardineros de la vida, cultivemos y mostremos amor fraterno, a nuestro alrededor, no únicamente con nuestros seres queridos, sino con los que estén al alcance. Obrar de esta manera revivifica de manera completa, porque beneficia a quien recibe y a quien da, lo mejor de todo es que cuando se despierta la sensibilidad del corazón humano, hacia el amor filial, hacia la hermandad, la especie encuentra una oportunidad …en cualquier etapa de su vida, especialmente para aquellos que ya lo dieron todo.

Conoce nuestro contenido acerca de «Perdí a alguien por causa del suicidio: ¿cómo salir adelante?»

¿Cómo van tus metas y propósitos para el 2021?

28/08/2021

Por Neftalí García, pastor en la Ciudad de México

Como es costumbre, iniciamos cada año con muchas emociones, aunque quizá el 2021 no tanto; personalmente, no tenía muchas expectativas como en años anteriores debido a la situación mundial que nos ha sacudido a todos… La forma de trabajar y de vivir ha cambiado mucho últimamente. 

Aunque es costumbre, al inicio de un nuevo año siempre nos planteamos metas: como salir, viajar o conocer nuevos lugares, ya que es común relacionar un nuevo año con nuevas oportunidades. 

Sabíamos que este año sería distinto, porque nuestros planes iban a depender de lo que la pandemia nos permitiría realizar, pero, aún así iniciamos el año intentando ser más positivos en algunas cosas, con la idea de cambiar los hábitos que no son muy buenos, como mejorar la alimentación, leer más, hacer ejercicio, entre otros.

¿Y tú, cómo vas a esta mitad de año?, ¿has podido continuar con tus metas?

Si tus respuestas no son las que hubieras querido, podrías caer en frustración por no haber completado las metas planeadas, ya sea por no haber podido darles continuidad o porque en estos últimos meses se vieron obligadas a cambiar. Sin embargo, te animo a que no pienses que es muy tarde.

Aún quedan unos meses para replantearnos cómo quieres terminar este año, y de seguro deseas que sea distinto al año pasado.

Todos soñamos que la pandemia termine y volvamos a nuestra antigua normalidad, sin embargo, puede que esto no suceda tan pronto, si no más bien, irnos habituando a la nueva normalidad. Aquí lo importante es tratar de ser mejores cada día, y para ello tengo una buena noticia: hay una manera de lograrlo. Dios quiere que seamos mejores personas, Él nos enseña en su Palabra, día a día, a cambiar nuestros malos hábitos, dándonos la fortaleza para hacerlo, sólo basta con confiar en Él y ponerlo en primer lugar en todos los objetivos que deseemos alcanzar.

No sabemos qué nos puede esperar en el resto del año, si las cosas en el mundo mejorarán o no, pero podemos tener la seguridad de que Dios seguirá siendo el mismo, pese a todas las dificultades que tengamos que afrontar.

Así que no tengas miedo en replantearte las metas que tenías al inicio de año, con Dios en primer lugar, seguro las puedes lograr.

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Amamantar es…

17/08/2021

Por Michelle Hillig Schmidt – Enfermera en São Paulo, SP.

Mucho se habla acerca de la lactancia materna, en este breve artículo, me gustaría compartir mi experiencia con mi bebé de un mes. Es posible que hayas notado que el título está incompleto. Precisamente porque, después de escuchar varias historias de otras mujeres, creo que este tema es complejo.

La lactancia materna es un vínculo único entre la madre y el bebé. Seguramente has escuchado esta frase antes. Pero, ¿cómo pensar en eso cuando la madre está cansada después de dar a luz o ha tenido varias noches de insomnio, o el drástico cambio hormonal o los cambios corporales que pueden derivar en llagas que duelen o lastiman?

La dinámica, ahora, es totalmente diferente a lo que sucedió en el embarazo; después del nacimiento hay un bebé que necesita dedicación y atención. Un niño que se está adaptando, aprendiendo a respirar y comer, experimentando la exposición a la luz, la temperatura, la inseguridad y el medio ambiente. También pueden surgir presiones de la familia o de la propia mujer para el nuevo rol que debe asumir. Esto a menudo genera agonía, frustración, depresión y ansiedad. A muchas mujeres les gustaría amamantar, pero no les es posible por diversos motivos. ¿Qué pasa con aquellos que han perdido a su bebé pero aún producen leche? Muchos puntos en los que pensar, ¿no? Creo que es importante entender que «está bien» si puede amamantar y «está bien» si no puede. Lo importante es que la madre y el bebé estén sanos y vivan en armonía.

Tuve dificultades en la primera semana de mi hijo. Estaba perdiendo peso, ni él ni yo sabíamos qué estaba pasando. Lloraba de hambre varias veces al día; fue un desafío y lloré. Lloré porque no pensé que iba a lograrlo y casi me rindo. Sin embargo, quería este momento y estaba convencida de que la leche materna sería la mejor opción para mi bebé, ya que es el alimento más completo y natural. Esto demuestra que necesitamos apoyo en estos momentos, ya que tenemos limitaciones. El mejor apoyo que podemos tener es el amor de Dios, ya que Él tiene total compromiso y dedicación hacia nosotros. No se rinde con nosotros e insiste en demostrar que está de nuestro lado. Él comprende nuestras dificultades y aflicciones. Dios nos ama con todo el cariño, como una madre para su bebé, no importa cuál sea la situación.

Otro punto que admiro es el funcionamiento del cuerpo humano. Después del nacimiento, la madre produce leche a través de una serie de hormonas, glándulas y estímulos, transfiriendo anticuerpos, que hacen que el bebé se sienta lleno y crezca. ¿Alguna vez te has parado a pensar en lo perfecta que es la creación de Dios? Fuimos creados a su imagen y semejanza. Dios pensó en cada detalle. Tener este momento único entre mi bebé y yo es maravilloso y lleno de afecto y amor. Para mí, representa un pedazo de cielo en la tierra que Dios favorece. La dicotomía entre amor y sacrificio también refleja lo que Jesús hizo por nuestra salvación a través de su muerte en la cruz.

Durante mi período difícil, tuve mucho apoyo de mi esposo, familiares y amigos que me tranquilizaron. Esta red de apoyo es fundamental para las mujeres, especialmente para la persona más cercana a la mujer. Saber que alguien está a tu lado y está presente es fundamental. Palabras positivas y de ayuda en las actividades del hogar y con el bebé, permitiendo que la madre descanse, favorece la lactancia. Si tiene dificultades, pida ayuda y hable sobre lo que necesita.

Ahora, después de vivir y escuchar experiencias, creo que la lactancia materna es un acto que necesita reflejarse, redefinirse y alinearse con las expectativas de la mujer, su pareja y lo que se desea para el bebé. Entonces, sobre el título, puedes completar lo que tenga más sentido, ¿de acuerdo?

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Una mamá en pandemia…

03/08/2021

Por Cristina García, Gerente de Atención a Clientes en Ciudad de México

Siendo muy objetivos, la pandemia está siendo un acontecimiento a nivel mundial que no solamente desestabilizó todos los sectores que conforman la sociedad, también nos dio, a algunas personas, la posibilidad de hacer del problema una oportunidad, de recordar todas las habilidades que tenemos, de demostrar que somos capaces de hacer mucho más de lo que estábamos acostumbradas. 

La mayoría de las mamás somos personas con habilidades “multitask” para poder brindar atención, no solo a nuestros hijos, sino también a un sinnúmero de tareas en el hogar y en la oficina. 

El estar trabajando desde casa nos permite atender desde un solo lugar todas las actividades que conforman nuestro día a día y nos ha permitido ser mucho más eficientes. Podemos atender las labores de la casa, las de las escuelas de los hijos, y estar pendiente de la comida con todo lo necesario para prepararla, claro, sin dejar de lado nuestro trabajo de oficina. 

Hemos sabido aprovechar herramientas actuales para facilitar o simplificar nuestras actividades y, lo más importante, nos estamos dando la oportunidad de conocer más a nuestros hijos y a las personas con las que hemos vivido esta etapa de encierro.

En mi caso particular, mis hijos ya son jóvenes adultos de 24, 21 y 19 años respectivamente, y me siento muy contenta de poderlos ver (como hace años no lo hacía) prepararse para salir a trabajar o para conectarse a sus actividades escolares o laborales. Puedo convivir de nuevo con ellos como ya no lo hacía, los veo más, los disfruto más. Tenemos la oportunidad de trabajar en equipo, de comer juntos… ¡wow! ¿Saben cuántos años tenía que esto no pasaba?

Jamás hubiera imaginado que podríamos llegar a vivir esto, parecía tema de una película futurista y véanos hoy, ¡en plena pandemia!

Dicen que absolutamente todo en la vida tiene 2 lados, uno bueno y uno malo, y que cada uno de nosotros decidimos cuál de estos lados queremos verle a cada situación. Desafortunadamente, para innumerables familias, la pérdida de seres queridos ha traído una tristeza y un sufrimiento que no podemos ignorar.

En mi situación, todavía tengo la oportunidad de ver el lado positivo, y me muestro positiva en todo lo que hago, pienso, emprendo, planeo. Sé que mi vida pertenece a Dios y que yo estaré aquí hasta que Él lo decida; sin embargo, hoy me está dando la oportunidad de disfrutar mi estancia en el mundo de un modo diferente y lo quiero aprovechar.

Y tú, ¿qué lado de la pandemia quieres ver?

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Las redes sociales y la pandemia

19/07/2021

Por Victoria Aviles, Ciudad de México, de CPTLN México

Esta mañana cuando revisaba mi timeline de Facebook estaba en busca de una nueva noticia, de leer algo que me diera esperanza ante esta situación de aislamiento y necesidad (la pandemia), fue mientras navega en redes sociales que me pregunté: ¿qué  habilidades o conocimientos he adquirido en estos días de encierro?, la respuesta fue simple… Muy pocas. Pero lo que realmente me conmovió profundamente, fue cuando me cuestioné: ¿a quienes he ayudado en este tiempo? Mi respuesta: a nadie.

Entonces pensé en todas esas veces que dejé a un lado otras actividades, por pasar horas frente al televisor, o revisando el mismo contenido de mis aplicaciones una y otra vez.

Y hoy me pregunto ¿la pandemia realmente cambió la forma en que vivíamos?, ¿hace cuánto que no estamos presentes en la vida de nuestros familiares, amigos, vecinos?

Las redes sociales han cambiado nuestro estilo de vida, nos han acercado con amigos y familiares que están a la distancia, pero, ¿qué tanto nos han alejado de los que tenemos cerca?, peor aún, ¿qué tanto me han alejado de mi relación con Dios?

Piensa en las veces que tuviste la intención de ayudar u orar por alguien, pero no lo hiciste porque siempre había algo más que hacer, y es que, ¿cómo darle prioridad a otras personas antes que a nosotros mismos? Nuestra actitud egoísta, la apatía, el cansancio físico y emocional nos pueden llevar a tener pensamientos pesimistas, a ver todo desde una perspectiva egocentrista que nos haga cuestionarnos: ¿acaso ellos harían lo mismo por mí?

Cuando las situaciones de nuestra vida diaria parecen rebasarnos, cuando vemos que la enfermedad, la maldad y la violencia parecen no tener fin, cuando nos llenamos de dudas, temores, resentimientos y tristezas, es ahí cuando debemos recordar que hay alguien que ya dio su vida por ti y por mí, ¿quién? Jesucristo, quien se hizo hombre; para pagar por nuestros pecados en la cruz, regalándonos así la vida eterna, la cual solo recibimos por fe.

Él vino al mundo, nació, y se entregó por nosotros liberándonos así de la muerte eterna y la condenación por nuestros pecados y todo esto lo hizo de una manera íntima y personal, revelándose a cada uno de nosotros a través de su Palabra y su presencia continua en nuestras vidas; Él no nos ha dado una salvación virtual; Él estuvo, está y estará entre nosotros, pues nos a adoptado como hijos suyos. Así que cuando creas que las redes sociales, te alejan de tus seres queridos, de tus amigos, o de Dios, puedes recordar estas palabras: “Más para mí, estar cerca de Dios es mi bien; en DIOS el Señor he puesto mi refugio” (Salmo 73:28), refugiémonos en su palabra y en su amor, buscando siempre alimentar nuestras vidas de cosas buenas, que edifiquen nuestro espíritu, usemos nuestras redes para compartir amor, esperanza, y alivio. En esta época donde todo es virtual, y ha sustituido el calor de un abrazo, lo íntimo de un beso, lo hermoso de estrechar una mano al necesitado, el regalo de un hombro  dispuesto a consolar, en estos momentos donde poco a poco retomamos nuestra nueva normalidad te invito a darnos el tiempo de visitar, ayudar, orar, acompañar y servir a las personas; recuperemos nuestras relaciones rotas, otorguemos el perdón y recibámoslo de forma sincera y completa.

Conectémonos con nuestro prójimo, con nosotros mismos y sobre todas las cosas aún creadas, volvamos nuestra mirada en Dios, rogándole que camine con nosotros en estos tiempos, dándonos la certeza de que nuestras relaciones van más allá de una pantalla.

Conoce nuestro contenido sobre la importancia de las redes sociales.

En apuros, mas no desesperados

08/07/2021

Por: Neftalí García, pastor en Ciudad de México.

El día empieza temprano con el sonido del despertador, rápidamente te alistas y empiezas a hacer las actividades correspondientes.

Vivir en Ciudad de México puede llevarte a una rutina de mucha prisa y tener “casi” todo el tiempo medido. Basta con observar a las personas para darte cuenta de que la vida es más rápida que en muchas otras ciudades. Tal vez tu ciudad sea parecida, una ciudad con mucho movimiento, o no.

Las rutinas diarias hacen que vivamos una vida basada en el reloj, apurados en llegar al trabajo, de llevar a los hijos a la escuela, de estar a tiempo en una cita y de cumplir en tiempo con las actividades del día a día.

Los medios de transporte fueron inventados para poder llegar a un lugar con más rapidez.

Me gusta observar a la gente en la ciudad, cómo se mueven con gran velocidad y paso tras paso demuestran la prisa que tienen.

Para subir el metro, hay escaleras eléctricas, pero la gente va tan rápido, “con el tiempo encima”, que suben corriendo esas mismas escaleras, que por sí solas ya te están ayudando a subir, apresurando más su paso para llegar más rápido.

La vida no debería estar llena de prisas. No está mal estar apresurados, lo que está mal es desesperarnos ante distintas situaciones de la vida.

A veces, cuando las cosas no salen como nosotros queremos, nos desesperamos y podemos llegar a vivir una vida llena de presiones, porque nada marcha a nuestro tiempo, porque creemos que todas las personas y que todo el mundo van a un ritmo distinto al nuestro.

Queremos controlar todas las cosas, pero no siempre resultarán como nosotros esperamos.

Es malo vivir en desesperación, porque nos desgasta, nos causa problemas; tanto mentales como físicos.

Es necesario detenernos un momento dentro de nuestra vida tan apresurada para reflexionar lo que estamos viviendo en ella y a dónde nos está llevando. ¿Realmente estamos siendo felices con una vida desesperada?, ¿disfrutamos las cosas?, ¿apreciamos cada detalle?, o ¿nos apresuramos ante las distintas situaciones de la vida?

La biblia dice que  “Todo (en esta vida) tiene su tiempo.” Y este tiempo muchas veces va en distinto ritmo al de nosotros. Hay cosas que por más que intentemos, no podremos controlar.

Nadie elige el tiempo de nacer o de morir, de enfermarse o recuperarse. Es importante entender que no tenemos control de todo. Debemos detenernos a pensar: ¿hemos cambiado la vida en apuros por la desesperación? ¿Nos causa daño vivir apresurados? Detente un momento y medita sobre el tiempo. Hay cosas que no lograrás y más si te encuentras desesperado.

Es tiempo de descansar un poco y reflexionar sobre nuestra vida, es tiempo de valorar lo que tenemos.

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¿Cómo ser un mejor padre?

02/07/2021

Por Andrew Schlund – pastor en New Orleans – USA.

Hay una respuesta sencilla para esta pregunta tan profunda: observa qué miran tus hijos. Cuando los hijos son pequeños aprenden fácilmente y recuerdan todas las cosas. Esto cambia en nosotros los adultos. Se dice que los niños pequeños son como esponjas que van absorbiendo todo a su alrededor, por esta razón es importante observar que es lo que miran tus hijos.

Al observarlos, encontraremos en ellos un reflejo de nosotros mismos.

Nuestros hijos nos miran constantemente, seguido están observando nuestras acciones y actitudes, ellos miran y aprenden todo de sus padres, la manera de hablar, la forma de caminar, el comportamiento que tenemos con otras personas, cómo afrontamos situaciones, incluso, y lo más importante, ellos aprenden cómo ser una familia en el hogar. La forma en que como padres nos comportamos se verá reflejada en ellos, en su comportamiento en el mundo.

Nuestros hijos miran cómo nosotros, sus padres, nos comportamos; si hay respeto, amor, paciencia, o si carecemos de todo esto, ellos absorben todo, así que si hablamos bien, nos comportamos bien, si hablamos con amor y nos comportamos con amor, ellos observarán y aprenderán de un buen ejemplo. De la misma manera, si en nuestra relación los hijos miran que únicamente hay peleas, discusiones, si la forma de hablarnos es con groserías y falta de respeto, ellos también observarán y aprenderán de este mal ejemplo.

Y esto es lo que ellos reflejarán en sus relaciones, con amigos o compañeros de escuela e incluso hacia nosotros mismos. Realmente si queremos ser unos mejores padres, primero debemos tratarnos entre nosotros con amor, respeto y paciencia, estas son las bases para una relación firme, al mismo tiempo son las bases para un hogar feliz.

Lo mejor que puedes hacer por tus hijos es darles un hogar donde exista una buena y sana  relación entre los padres. Y esto no es nada fácil, es algo que requiere mucho trabajo y compromiso por las dos partes.

Mi abuelo me dió un sabio consejo, y me gustaría compartirlo con ustedes: “existen seis palabras necesarias para un matrimonio saludable: lo siento, te perdono y te amo.”

Deseo que Dios bendiga y fortalezca sus hogares, que haya amor, paz y paciencia en ellos, pero principalmente perdón. Si en nuestros hogares encontramos y reflejamos esto, nuestros hijos crecerán de manera saludable. Oro para que Dios ayude a cada uno de ustedes a reflejar amor en cada uno de sus hogares.

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La importancia del perdón para la salud física, emocional y espiritual

14/06/2021

Por Arturo Rickman, pastor en Panamá.

Cuando alguien está sufriendo de dolor emocional, puede causar dolores físicos y problemas de salud. En algunos casos, nuestra salud emocional también puede afectar nuestra salud espiritual y puede trasladarse a otras partes de nuestras vidas. Ser capaz de perdonar puede desempeñar un papel importante en nuestra salud en general.

Esto es comprensible ya que el perdón está realmente en el centro de nuestra vida espiritual. El perdón trae paz y esperanza. Leemos en la Biblia “si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial. Pero, si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas (Mateo 6:14-15).” Cuando perdonamos, podemos ser perdonados. Consideremos la importancia del perdón para nosotros mismos y para los demás.

¿Qué es el perdón?

Perdonar significa diferentes cosas para diferentes personas. Pero generalmente implica una decisión de dejar atrás el rencor y los pensamientos sobre venganza.

Quizás siempre recuerdes el acto que te ofendió, pero el perdón puede disminuir el poder que tiene sobre ti y ayudar a que te liberes del control de la persona que te hirió. El perdón puede incluso llevar a tener sentimientos de comprensión, empatía y compasión para la persona que te hirió.

Perdonar no significa olvidar, ni encontrar excusas para el daño que se te hizo, ni necesariamente reconciliarte con la persona que te causó el daño. Pero perdonar da un tipo de paz que te ayuda a continuar con tu vida. Dejar atrás los rencores y la amargura puede dar lugar a una mejor salud y más tranquilidad. Algunas personas por naturaleza pueden perdonar más fácilmente que otras. Pero casi cualquiera puede aprender a perdonar más.

Desde el punto de vista de los cristianos, el camino de la fe comienza con el Bautismo, que nos da nueva vida en Jesús y nos reconcilia con Dios, nuestro Padre Eterno. Dado que somos hijos bautizados y perdonados por Dios, estamos en condiciones de perdonar a cualquiera que nos haga daño.

La Idea Central

Dios nos lleva a perdonar porque sabe que el perdón puede sanar y traer paz. Incluso la comunidad científica confirma los beneficios saludables del perdón. Dios nos muestra el mejor ejemplo de perdón en la cruz, donde Jesús se sacrificó a sí mismo para que pudiéramos tener perdón con Él y la vida eterna en los cielos. “Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna (Juan 3:16).”

Como cristianos, pedimos que, por amor de Cristo, podamos conocer la alegría y la paz de ser perdonados y de perdonar a los demás. El perdón puede traer sanación y libertad.

Vacuna – una esperanza cautelosa

24/02/2021

Por: Michelle Hillig Schmidt – Enfermera en São Paulo – Brasil.

La carrera de la vacunación ha cambiado la forma en que vemos la pandemia de Covid-19. El mundo entero espera con ansias vacunas que sean eficaces, que ayuden a reducir los casos de contagio y alivien los hospitales sobrepoblados.

Experimentamos un paradigma. Por un lado, vemos la indiferencia y el cansancio de la población ante la aparición de una segunda ola de la pandemia. Ante este triste escenario, algunas personas, armadas con posiciones de poder, aprovechan la situación y se saltan la línea de vacunación para su propio beneficio. Entre tantas otras noticias, estos ejemplos son solo reflejos del pecado y del sentimiento individualista que habita en el ser humano.

Por otro lado, ya vislumbramos esperanza con el inicio de la vacunación; una luz al final del túnel, gracias al esfuerzo de tantos profesionales en este proceso, desde el desarrollo de una vacuna segura hasta su distribución y aplicación. Y solo podemos, debemos agradecer a Dios por dar vocación y dones a tanta gente.

Cabe mencionar que aún vivimos en una época que requiere de nuestra paciencia y mucha cautela. Aún estamos en el inicio de la vacunación y, hasta que la vacuna no logre la hazaña que esperamos, no podemos relajarnos en las medidas preventivas como la higiene de manos, el uso del tapabocas y el distanciamiento social. Estas medidas no sólo reflejan nuestra preocupación por nuestras propias vidas, sino que afectan directamente la mía con la vida de los demás.

Cada uno de nosotros es importante a los ojos de Dios. Así como Jesús no sólo enseñó el amor al prójimo, sino que también demostró ese amor mientras vivió aquí entre nosotros, como sus embajadores tenemos el privilegio de servir con amor en la sociedad.

Después de prácticamente un año de la pandemia y sus desafíos, podemos decir que cada persona se vio afectada de alguna manera; unos por la pérdida de alguien cercano, otros por el desempleo, muchos sufriendo ansiedad o depresión… la lista es bastante larga. Ante esta triste realidad, podemos aferrarnos a las promesas de Dios y afirmar que Él está a nuestro lado en cualquier situación. Dependemos de su inmenso amor que calma y consuela nuestros corazones al otorgarnos la Salvación.

Me atrevo a dejar aquí una frase relatada por un amigo cercano: «Nunca sabrás que Dios es todo lo que necesitas, hasta que Dios sea todo lo que tienes».

Navidad: ¿Hay algo que celebrar?

07/12/2020

Por: Mgtr. Itza Romero – Psicóloga Clínica en Panamá.

Hemos tenido un año muy duro a causa del COVID y seguimos viviendo las consecuencias de esta pandemia que llegó a trastocar nuestras vidas, causando pérdidas en la salud física, la muerte de seres queridos, una gran afectación en la economía y en la salud mental de muchas personas.  Todas estas pérdidas han generado gran sufrimiento, la preocupación por no tener como suplir las necesidades económicas hace que surja la desesperanza, las fuerzas flaquean, el alma duele y aparecen pensamientos de no poder seguir con esta vida.

Al llegar a este fin de año, muchas personas pueden estar sintiendo tristeza y soledad; tal vez puedan pensar que no hay nada que celebrar en Navidad, tal como lo expresaba una persona en un comentario que leí recientemente en una red social.  Tal vez, también te preguntes: ¿Hay algo que celebrar en esta Navidad?

Quiero decirte que, si estás pasando por un tiempo de desánimo, de tristeza, de preocupaciones, y estás pensando que no hay motivos para celebrar la Navidad, es comprensible que te sientas así. Lo que estés sintiendo o pensando es parte de la vivencia que has tenido y es muy importante que reconozcas tus sentimientos, que puedas expresar lo que sientes sin juzgarte o sentir que eres juzgado.  Ten presente que puede tomar un tiempo para que vuelvas a sentir una emoción de alegría o felicidad.

Desde el cristianismo, en Navidad se celebra que Jesús nació y aunque no se conoce la fecha exacta de su nacimiento, el regalo de su venida representa el gran amor de Dios por la humanidad que trae la Buena Nueva de Salvación y la esperanza de acompañarnos en esta vida y también darnos una nueva vida en Él.  Desde Vivenciar.net deseamos que esta Navidad pueda el amor de Dios tocar tu corazón, enjugar tus lágrimas e infundirte aliento. Que tu fe se fortalezca y el brillo de la luz de Jesús guie tu caminar en estos días aún tan difíciles.

 

 

Reflexiones al final de un año inusual…

18/11/2020

Por: Julissa Reynoso Díaz – Lic. en psicología y Lic. en consejería bíblica familiar en México.

Despierto, me desperezo y me dispongo a levantarme, después de asearme y despejar mi mente, me asomo a la ventana, todo está tan pacífico, tan quieto, si no fuera por el alboroto de las aves dudaría de la hora que es… Hoy iré a la oficina, con toda la precaución posible para mantener segura a mi familia, a mis seres queridos y a los que tratan conmigo. Estos tiempos de pandemia nos sacuden en decisiones tan sencillas como esta.

Al conducir hacia donde está la oficina, contemplo algunos rostros de escasos caminantes de la ciudad, es una mañana fresca, están abrigados, pero a pesar de eso, en varias miradas encuentro un silencioso grito “Tengo frío!” , es una situación triste y muy frecuente últimamente.

Tal parece que el ánimo hace juego con el cielo gris, y el clima helado, …la energía está aletargada…y aunque son tiempos festivos, cercanos a Diciembre, la compañía no parece ser suficiente para desterrar esa sensación que es cada vez más abrumadora. Es un asomo de lo que le sucede a muchas personas en esta temporada, especialmente en este año.

Es muy posible que la nostalgia excesiva, por un lado se deba a la falta de satisfacción en alguna de nuestras áreas, porque no hemos obtenido lo que hemos anhelado después de muchos meses de esfuerzos volubles e infructuosos.

Solemos ser un duro juez de nosotros mismos, y tendemos a justificar con varias razones nuestra falta de constancia. Ambas posturas denotan una falta de amor propio, pues parte de la verdad es que no nos tomamos en serio a nosotros mismos, ni consideramos real, la posibilidad de cambiar las circunstancias de nuestra vida personal, nuestro cuerpo, nuestra mente, o nuestro entorno. Estamos tan acostumbrados a ser lo que somos, que nuestros vicios y compulsiones están muy arraigados.

Es verdad que tener propósitos personales nos estimula y encausa nuestras fuerzas a mejorar, tener un horizonte y un rumbo a seguir nos da seguridad, es sano tener objetivos en nuestra vida. Sin embargo, disfrutar lo que en éste y solo éste momento tenemos, durante el instante que estamos respirando, es realmente revitalizador, …es una práctica muy sencilla que nos conecta con la vida y nos hace ser más agradecidos de un modo natural, que nos descansa el alma. Al momento de evaluarnos, el retomar con más ánimo el rumbo de las metas que perseguimos debería ser suficiente, pero terminamos por cortar nuestras propias alas, castigándonos por lo que no hicimos…

Espera. Respira. Centra tu atención en lo que tienes ahora. Continúa.

Por otro lado, esa tristeza melancólica también puede surgir por el recuerdo de una pérdida… ya sea de alguien o de algo; extrañar lo que ya no está es un dolor que abarca todo nuestro ser, hundiéndonos en una habitación desoladora que pareciera no tener salida. ¿Cuándo llegará la ayuda? ¿Y de qué manera? Reconocer nuestras limitaciones y pedir auxilio, ya es un soplo de vida….

Es un tiempo de muchas pérdidas, y no es sencillo adaptarnos para continuar el camino con nuestra atención puesta en las nuevas carencias. Es necesario soltar la resistencia, para permitir la aceptación. Lo que tenemos de aquellos a quienes extrañamos, es algo más que un momento final, es todo un cúmulo de experiencias emocionantes llenas de aprendizaje, huellas vivas en la mente y el corazón. Esa es la valiosa herencia que puede ayudarnos a respirar con satisfacción los nuevos días, paso a paso volver a andar la senda será más reconfortante.

Se ha ido el día.

Miro el cielo de la noche, parece un manto de luz serena y sutil en donde las estrellas se guardan. Es lo que tengo justo ahora, sé que en algún lugar las estrellas hacen su fiesta presencial, mientras que en otros sitios el tibio rayo de sol hace su entrada… cuánta diversidad en este instante! Yo solo siento mi ser conmovido y agradecido. A ti que lees, te ofrezco mis esperanzas. ¿Mi mejor sugerencia? Espera. Respira. Centra tu atención en lo que tienes ahora. Continúa. Y… qué tal si en esta ocasión incluyes a Dios? Seguro saborearás más el trayecto de tu existencia con Él a tu lado.

 

 

¡Vive la vida en 2020!

04/11/2020

Por: Roseli Neumitz – pedagoga en São Paulo – Brasil.

(Para conocer la historia de Roseli, mira nuestro contenido «Cáncer: ¿Sentencia u oportunidad?»)

¡Pasa otro año y sigo viviendo la vida después de haber transitado el cáncer! Vida prácticamente normal, ¡pero siempre con mucho cuidado! Todos los años repito pruebas que hacen explícitos los marcadores e indicadores de que el cáncer sigue dominando , pero mi cuerpo sigue ganando la batalla. ¡Será un cuidado para siempre!

¡Y así es como debe ser!

En el mes de octubre todos refuerzamos la importancia de la alerta, del cuidado que una mujer necesita tener respecto de cómo es su cuerpo y cuáles son las señales que el cáncer emite. Y también hay que mostrar lo que de verdad importa… que te informes, que sepas lo que es el cáncer, ya que cuando lo descubrimos estamos empezando con una gran posibilidad de cura… no descuides tu salud, tu oportunidad de saber cómo tu cuerpo está funcionando, si todo tu cuerpo y sus sistemas están equilibrados y armoniosos.

El tiempo pasa, son 12 años después de mi diagnóstico, unos 10 años después del final del tratamiento, todavía sigo tomando medicación oral. Parece que fue ayer cuando empecé a usar esas gotas, rojas y blancas, que lentamente se inyectaban en mi cuerpo,  y con ellas, la esperanza de la cura.  Fueron meses de vivir los efectos de la quimioterapia, meses sin el cabello, meses de médicos y acompañamientos semanales, ¡meses de tener la certeza de que todo saldría bien! ¡Esta no fue una mala experiencia!

Hoy ¡veo cuánto aprendí sobre lo que el cáncer trajo a mi vida! No solo el conocimiento de la enfermedad, sino también su acción en mi ¡El proceso de recuperación y curación de mi cuerpo es un milagro de Dios que vive en mí!

El protocolo del tratamiento requiere 10 años para declararse completamente curado. Falta tan poco que ya escucharé a mi oncóloga que ha estado allí durante 10 años y que definitivamente me diga que estoy curada. ¡Espero con ansias ese momento!

¿Y tú?

¿Has mirado tu cuerpo hoy?

¿Alguna vez ha visto pequeños cambios, pequeños síntomas que pueden indicar que algo puede estar mal?

¡El tiempo es tu gran aliado!

¡¡No pierdas la oportunidad de salvar tu vida todos los días!!

¡Hay vida después del diagnóstico!

21/10/2020

Por: Cristine Falkenstein – de São Paulo, Brasil.

Mi nombre es Cristine y les voy a contar un poco de mi historia.

A los 21 años me diagnosticaron un sarcoma (tipo de tumor raro que puede afectar la piel, los huesos, los órganos internos y los tejidos blandos, como músculos, tendones y grasa, por ejemplo). Me sometí a varias cirugías y también radioterapia, durante 2 años y unos meses después de finalizado el tratamiento, me casé.

Cinco meses después tuve un nuevo tumor en el mismo lugar y comencé a tomar un medicamento para combatir ese tumor, cuando supe que estaba embarazada. Fue un embarazo complicado, porque según las instrucciones de la medicación, no podía quedar embarazada porque tenía serios riesgos para el niño. Gracias a Dios mi hijo nació sin ningún problema. Tan pronto como nació y me recuperé, comencé los exámenes preoperatorios para extirpar este tumor y me sometí a la cirugía un mes después del parto.

Fue un período muy difícil, porque tenía mucho miedo de no recuperarme y no poder criar a mi hijo, pero nuevamente, todo salió bien y la cirugía fue muy extensa, extirpó el tumor y no tuve más problemas. Tuve el segundo embarazo que fue súper pacífico. Todos los años me hacía varios exámenes y me hacía seguimiento médico y todo iba bien, pero 19 años después de la última cirugía, a los 44, en una mamografía de rutina, aparecían varias microcalcificaciones en la mama y se iban agrupando.

Comencé un tratamiento con un mastólogo y me hicieron una biopsia, y el diagnóstico fue un carcinoma in situ en la mama izquierda. Como había muchas microcalcificaciones en toda la mama, se indicó una mastectomía radical con reconstrucción inmediata, que hice al mes siguiente.

Esta mutilación no es fácil. Algunas personas intentan reconfortarte diciendo que es bueno que ya estés casada, que ya hayas tenido hijos y hayas amamantado y olvides que estás removiendo una parte de tu cuerpo , pero en el caso de las mujeres, esta es una parte muy importante. Después de pensar mucho, llorar mucho, recordé que no era solo un pecho, que era mucho más que eso. Una vez más, hubo muchas cirugías para dejar la mama reconstruida lo mejor posible.

Durante ese tiempo, tuve mucho apoyo de mi esposo, mis padres, mi familia, amigos, mi pastor (Fernando Huf) y varios miembros de la iglesia. Se sugirió hacer también una adenomastectomía (vaciamiento de la mama) de la derecha y terminé haciéndola también, ya que ya tenía varias microcalcificaciones.

Nunca me sentí abandonada o enojada con Dios, todo lo contrario, porque Dios puso doctores maravillosos para que me cuidaran y me dio la oportunidad de intentar ser una mejor persona. Cuando todo empezó, pensé que no me quedaba mucho tiempo y le pedí a Dios que me pudiera casar, tener hijos y todo eso me lo dio. Cuando llegó el nuevo diagnóstico del cancer de mama, también pedí vivir un poco más y ¡aquí estoy!

Hoy hago oncogenética , porque con los dos tipos de cáncer que tenía, los médicos sospechan que tengo un síndrome llamado Li-Fraumeni y que puedo tener más tipos de cáncer, por eso me hago pruebas periódicas para detectar cualquier cosa lo antes posible.

Pero más allá de eso, considero que soy una persona muy bendecida por todo lo que me ha pasado. Soy voluntaria en un grupo de mujeres mastectomizadas que se llama “Viva Melhor”, que asiste a las personas que están pasando por este proceso, ofreciendo un hombro amigo, donando prótesis, terapia grupal y otras actividades de voluntariado (fisioterapia, maquillaje, manualidades , etc.), lo que demuestra que efectivamente si, hay vida después de un diagnóstico de cáncer .

¡Casa en orden!… ¿y tú?

15/10/2020

Por: Zuli Crespo, de Cristo Para Todas las Naciones – Panamá.

Una vez, alguien me relataba sobre sus afanes diarios. Se quedaba hasta las 11:00 p.m. terminando sus labores del hogar. No es extraño escuchar sobre las peripecias que más de uno pasa tratando de cumplir con sus responsabilidades con el hogar, el trabajo, los hijos, la pareja, la familia, los amigos. ¡Parece que siempre hay mucho qué hacer!

Todo eso me hizo reflexionar en cuánto esfuerzo ponemos en los compromisos. Con gran tesón nos asegurarnos que la comida esté preparada a tiempo, que la familia esté bien atendida, que las sábanas estén lavadas, que el piso esté brillante, etc., etc., y en ese ir y venir sí llegan las 11:00 p.m. o la medianoche.

Personalmente no critico el esfuerzo por atender las responsabilidades, pero dirijo mi mirada imaginaria de la casa reluciente y ordenada hacia la persona que trabajó duro para que eso fuese así. Y ahora que estamos en el Mes de la Prevención del Cáncer de Mamas, me pregunto, si somos tan dedicados en cumplir con todo lo demás y con los demás, ¿dónde queda nuestro mayor y más grande compromiso? ¡Uno mismo! Invertimos tiempo y dinero en cumplir con esa lista, pero olvidamos atender nuestra salud física, emocional y espiritual.

Es paradójico que nos sintamos complacidos con ver que todo lo demás está bien, pero que subestimemos ese dolorcillo a un costado, que posterguemos la cita médica, que ignoremos ese bulto extraño o ese examen que me resulta vergonzoso (¡Porque, después de todo, eso no me puede pasar a mí!).

Hoy, no mañana, es el momento para empezar a colocar en esa lista de tareas tu nombre y que con la misma dedicación cuides de ti. Recuerda, los platos sucios siempre podrán ser lavados por alguien, pero ese espacio especial que tú ocupas en este mundo sólo puede ser llenado por ti.

Ven a vivenciar con nosotros.

Hablar es la mejor solución

30/09/2020

Por: Thiago Heine – Psicólogo en São Paulo – Brasil

Durante este mes queridos colegas y profesionales han escrito contenidos extremadamente importantes aquí en Blog de Vivenciar.net sobre el suicidio y han abordado temas para la reflexión de todos.

Realmente es un asunto muy delicado, pero como dice uno de los viejos lemas de esta conmemoración durante el “Septiembre Amarillo”: «Hablar es la mejor solución».

Y aquí me quiero poner «hablar» en el lugar de los que padecen, en el arrebato de los que sufren, y hago un paréntesis: Escuchar es la mejor solución para aquellos que quieren ayudar.

Desde el escuchar en esos momentos decisivos, esto permitirá    que quien sufre pueda encontrar seguridad al compartir la tristeza, el dolor y la angustia contigo.

¡Ayuda a buscar ayuda! Conoces la famosa frase: «¿me ayudas a ayudarte?». Bueno, aquí se puede utilizar muy bien. Además de servir tanto a quienes sufren y piensan en el suicidio, como a quienes perdieron a alguien cercano en su vida a causa de ello.

El científico especializado en suicidio, Psicólogo Edwin Schneidman escribe que «el suicidio es una solución definitiva a un problema temporal» y esto es lo que nos mueve a ayudar a quienes están experimentando alguna dificultad o sufrimiento importante con su salud mental.

Tú que estás sufriendo y terminaste leyendo este texto: ¡pide ayuda a los profesionales de la salud! Esto no demuestra debilidad, derrota o sentimiento de inferioridad. Al contrario, muestra grandeza en tu fuerza para querer superarse y seguir viviendo.

Como dice mi querida profesora de la universidad Karina Fukumitsu: «Todo tiene un camino, excepto la muerte».

Qué bueno es poder escribir sobre un tema que es tan conocido, pero hay poco conocimiento sobre cómo tratarlo. Esta campaña se destaca en septiembre, pero necesita nuestra atención durante todo el año.

Estamos aquí para conversar contigo.

Siempre es mejor vivir

24/09/2020

Condensado por Zuli Crespo, CPTLN Panamá, del folleto “Siempre es mejor vivir” de Lutheran Hour Ministries.

Según la Organización Mundial de la Salud, casi 1 millón de personas mueren cada año por suicidio, causa principal de muerte en personas de 15 a 29 años de edad. El suicidio no distingue raza, credo o nivel social, lo que nos permite ver que detrás de esto existen personas que desean terminar con el dolor y la angustia que sienten ante problemas que aparentan no tener solución, llevándolas a la desesperación y a creer que a nadie le importa lo que les sucede.

Al carecer del afecto sincero de otros, pueden perder el deseo de vivir, pues les aterra la idea de continuar solos y sin apoyo. Es cierto que la vida tiene sus tormentas, algunas veces recobramos fuerzas, sin embargo, otras veces nos resignamos, imaginando hasta que Dios nos ha abandonado. Pero eso nunca vá a pasar. Dios nunca nos abandona.

Como miembros de la sociedad en que nos ha tocado vivir, estamos llamados a trabajar juntos para prevenir el suicidio, a ser mensajeros de paz y de consuelo, a ser ese familiar o ese amigo amoroso que tantas personas en soledad necesitan para re-encontrar el deseo de vivir. Es hora de solidarizarnos los unos con los otros a fin de sentir mutuamente nuestras dolencias y poder compartir más amor y esperanza, siendo imitadores de la ternura y compasión de Jesús hacia los que sufren y están en situaciones de vulnerabilidad.

En medio de tanta angustia, lo que menos imaginamos es que Dios sí está presente ofreciéndonos su brazo fuerte, pues su mayor anhelo es que tengamos una vida de paz y crecimiento. Y aunque cierto es que los problemas no dejarán de aparecer, contamos con su ayuda para superarlos.  Dios atiende nuestro miedo, angustia, depresión o apatía; se preocupa por el que llora, el que siente dolor, frustración o desesperación. Y ese consuelo nos anima a seguir viviendo.

¿El suicidio es un pecado sin perdón?

22/09/2020

Psicóloga Daniela von Mühlen – Psicoterapeuta de pareja, familiar e individual en Manaos – Brasil.

El suicidio implica sufrimiento, dudas, interrogantes, incertidumbres, prejuicios y juicios.

Según la Asociación Brasileña de Psiquiatría, el suicidio puede definirse como un acto deliberado realizado por el individuo, cuya intención es la muerte. Debe ser considerado como el resultado de una serie de factores que se acumulan en la historia del individuo, y no puede ser considerado de manera causal y simplista solo a ciertos eventos específicos en la vida del sujeto. Es la consecuencia final de un proceso.

En algunos momentos de la historia de la Iglesia, el suicidio fue catalogado como pecado sin perdón, es decir, la persona que se suicida iría al infierno, perdería la salvación eterna.

Incluso si la persona está transgrediendo el mandamiento «No matarás», te pregunto: Si murieras ahora, ¿estarías sin pecado? La respuesta es no. Todos somos pecadores y no sabemos el momento de nuestra muerte, por lo que no podemos decir que moriremos en arrepentimiento por todos nuestros pecados, ¿verdad? Pero tenemos la seguridad de la salvación mediante la fe en Cristo.

El suicidio, por ser considerado un acto deliberado con intención de muerte, genera incertidumbre. Pero los estudios en el campo de la psicología muestran que la persona que quiere suicidarse muchas veces quiere reducir su sufrimiento, porque encuentra el dolor insoportable, piensa que es la única salida a los problemas, dilemas, dificultades, crisis y otras situaciones. Es un escape. Un alivio de las presiones externas con la idea de lograr la paz, un descanso de tus tormentos.

También hay casos de trastornos mentales donde se altera la percepción de la realidad, es decir, la persona no puede ver otra alternativa, tiene una valoración negativa de sí misma, del mundo y del futuro. Las ganas de vivir y morir se confunden, lo que prevalece es la urgencia de salir del dolor y del sufrimiento sin fin.

En este sentido, ¿cómo podemos juzgar lo que está sucediendo en la vida y la mente de esta persona? ¿Quiénes somos nosotros para evaluar y decretar quién tendrá salvación eterna o no?

En Romanos 8, en los versículos 38 y 39 dice: “Porque estoy muy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los principados, ni las cosas del presente, ni del futuro, ni los poderes, ni la altura, la profundidad, ni ninguna otra criatura puede separarnos del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, nuestro Señor ”.

Debemos valorar la vida, buscar ayuda, prevenir el suicidio que tanto sufrimiento trae y no es una opción saludable para superar los tormentos de la vida. Pero también debemos apoyar a los dolientes y dejar que Dios sea Dios en la vida de todos nosotros.

Nada puede separarnos del amor de Cristo, esta es nuestra certeza y consuelo.

 

Suicidio de niños

16/09/2020

Por: Julissa Reynoso Diaz – Psicóloga en Mexico.

De acuerdo al psicoanálisis, hay dos fuerzas en una persona desde que empieza a interactuar con el mundo, el impulso de vida, y el impulso de muerte. La tensión entre estas dos fuerzas exige una resolución, influyendo así en las ideas, en la conducta, en la predisposición al momento de percibir nuestro entorno e interpretar el significado de un gesto, una diferencia de opinión, una sonrisa, una lágrima, un abrazo o la ausencia de él.

Esta dualidad la podemos reconocer no solo en la individualidad de las personas, sino también en su comunidad, estos contrastes están en todas partes, en los propósitos de una administración económica, en las maneras de concebir la diversión, la moda, la música, y también en la forma de educar en escuelas y familias, solemos edificar o destruir. La normalización de un ambiente violento es tan destructivo como el de uno indiferente, solo imaginemos el impacto que esto conlleva a los más pequeños.

Se supone que el propósito de los niños es el de aprender y divertirse, y cuando recibimos conceptos sobre depresión infantil, estrés infantil, ansiedad infantil, etc… muchos de nosotros consideramos esto como una serie de exageraciones e incluso no les tomamos en serio, comentamos acerca de que a los niños de hoy no les podemos hablar fuerte porque se traumatizan, y en un descuido, terminamos subestimando la realidad. Por querer ignorar la oscuridad, esta ha ido creciendo.

En este mes, varias personas están haciendo esfuerzos adicionales para generar en los demás una conciencia previsora ante el suicidio, y es interesante y escalofriante los datos que te encuentras en la red… ayer buscaba información y tropecé con el hecho de que el suicidio es la segunda causa de muerte en niños o menores, la verdad es que esto me desmoronó, no sé si es un dato actualizado, pero aunque no lo fuera, el suicidio no debería tener un lugar tan protagónico en las causas de muerte infantil, ni a ninguna edad. Algo nos está pasando, o mejor dicho, algo nos está sobrepasando, se supone que los niños están bajo nuestro cuidado. Es difícil enfrentar este golpe de realidad, es algo que se ha ido agravando.

Constantemente nacen mas niños, y estos niños se tornan en jóvenes que aún siguen siendo moldeables, y con ellos siguen naciendo oportunidades nuevas para mejorar, si nos enfocamos y nos esforzamos en edificar generando pensamientos nutritivos, provechosos para todos, comportamientos ecológicos, que mejoren nuestro clima personal e interpersonal…. Sinceramente, necesitamos todos regresar a Dios y a sus enseñanzas.

Aqui encuentras nuestro contenido «Criando a los hijos con amor».

¿Qué hacer con mis pensamientos?

11/09/2020

Por: Kamila Fukue – Psicóloga en Rio Grande do Sul – Brasil.

Llega un momento en nuestras vidas en que el dolor es tan intenso que ya no nos cabe, por eso nos desbordamos de sufrimiento. No tenemos fuerzas ni idea de cómo soportar o superar esta situación.

La especialista en suicidios Karina Fukumitsu hace la siguiente pregunta en una de sus conferencias: ¿levante la mano quien nunca pensó en la muerte como una solución a su sufrimiento? Ni ella misma levantó la mano.

Entonces, ¿qué hacer cuando nuestra mente nos dice que la muerte es la única «solución» para acabar con el dolor?

Es muy importante saber qué sucede antes de los pensamientos suicidas. Situaciones como pérdidas recientes, dinámicas familiares conflictivas, separaciones, jubilaciones, haber sufrido maltrato, diagnóstico psicológico, enfermedades orgánicas o crónicas, se asocian a la aparición de pensamientos suicidas. Junto con estos pensamientos, surgen sentimientos que llamaré aquí las «4 D».

DESAMPARO: pensando que «no hay quien me pueda ayudar o entender por lo que estoy pasando»

DESESPERANZA: «siempre fue así», «nunca cambiará»

DESESPERADO: «No puedo soportarlo más», «No puedo soportarlo más»

DEPRESIÓN: «No tengo ganas» «No tengo corazón para hacer nada», «nada (o casi nada) es bueno para mí o me da alegría / placer».

¿Alguna vez te has sentido así o incluso has dicho frases como estas en algún momento de tu vida? Puede sentir y pensar todo esto en este mismo momento en que se detuvo a leer este texto. Sepa que estos pensamientos van y vienen en su cabeza, algunos duran más, otros menos, como nubes que atraviesan el cielo. A pesar del dolor que los acompaña, todavía no definen quién eres ni controlan lo que haces. Son pensamientos. Y tú eres quien observa estos pensamientos corriendo por tu cabeza. ¡Recuerda eso!

Y puedes hacer más:

Habla con alguien, incluso si tus pensamientos insisten en lo contrario. La tristeza juega malas pasadas y una de ellas es que «estar solo será mejor», «me molestaré si hablo con alguien». Evitar hablar aumenta la duración y la intensidad de estos pensamientos en su cabeza hasta el punto en que los ve como un solo camino.

Y solo te alejará más de la vida que te gustaría vivir.

Puede ser que hablar mejore tu día en solo un 1%, y este proceso de cambio ocurre en micro pasos. Empiece hoy, haga algo saludable que hará que su día sea un 1% mejor (siéntese en la cama, ponga los pies en el suelo, beba más agua, investigue el número de teléfono de terapeutas a quién consultar…)

Hazlo aunque no te apetezca, el cambio vendrá después de los primeros micro pasos.

¡Estamos aquí para ayudarlo en este viaje!

El suicidio y la familia; ¿Cómo apoyar a los que se quedan?

08/09/2020

Por: Daniela von Mühlen – Psicóloga y sicoterapeuta de pareja, familiar y individual en Manaos – Brasil.

Personas de todas las edades y clases sociales se suicidan. Cada 40 segundos una persona se suicida en el mundo, totalizando casi un millón de personas cada año. Se estima que entre 10 y 20 millones de personas intentan suicidarse a cada año. De cada suicidio, de seis a diez personas más se ven afectadas directamente, sufriendo graves consecuencias que son difíciles de reparar.

Estos y otros datos se encuentran fácilmente en Internet y en materiales relacionados con la salud y la prevención del suicidio. Pero, ¿qué pasa cuando la prevención ya no es posible? ¿Cuándo la familia ya es víctima de muerte por suicidio? ¿Qué hacer?

Según OMS – Organización Mundial de la Salud, el 90% de los casos de suicidio se pueden prevenir, siempre que existan condiciones mínimas para ofrecer ayuda voluntaria o profesional.

Escuché el testimonio de una pareja que había sido víctima del suicidio de una hija hace un tiempo, informaron lo difícil que fue escuchar y conocer estos datos sobre las posibilidades de prevención. La culpa les llegó de la manera más cruel y dolorosa, como si no hubieran hecho lo suficiente por su amada hija. Las preguntas sobre cómo podrían haberlo evitado eran frecuentes y convivir con el juicio de familiares, amigos y conocidos estuvo presente a diario durante mucho tiempo.

Las familias informan sobre poca o ninguna asistencia, apoyo y tratamiento después del suicidio. Tenemos que pensar y actuar sobre esto, ¿no es así?

¿Cómo lidiar con alguien en proceso de duelo por suicidio? Una vez más, escuchar es mucho más relevante que hablar. Bienvenido, pero que duela. Este momento hay que vivirlo, hay que expresar los sentimientos y se hacen de diferentes formas para cada persona, cada uno tiene su propia manera de vivir su dolor y no estamos aquí para juzgar, opinar o comparar, sino escuchar y acoger.

No juzgues la muerte, sus motivos y medios. No intentes minimizar el dolor ni ser indiferente. El sufrimiento ya está muy presente en esta familia y cada persona tiene sus propios recursos internos para atravesar cada situación. Estar disponible es la mejor opción.

La prevención es importante, pero cuidar y apoyar a los dolientes sin juzgarlos es un acto de amor.

La terapia de Dios

03/09/2020

Por: Flávio Luis Horlle, psicólogo y pastor en Paraná – Brasil

“Lo amamos. Estaba deprimido, pero cuando cambió de actitud, parecía estar mejorando. Nos sentimos culpables por no haber leído las señales y evitar esta tragedia ”.

“Un dolor tan grande, una culpa abrumadora. Pensé que la gente y el mundo estarían mejor sin mí. Gracias a Dios, no pude. Hoy veo cómo el sufrimiento me cegó ”.

Escuché este tipo de informes de familiares y amigos que sufrieron la pérdida de un ser querido que se quitó la vida. También de personas que lo intentaron, pero fracasaron. Reconocieron que Dios los liberó y proveyó para la preservación de la vida.

¿Te identificaste con alguna de estas situaciones? Este mes de septiembre comenzamos a dialogar respecto a este tema del suicidio.

El suicidio no es la voluntad de Dios. Dios nos dio la vida, la quita cuando lo considera oportuno. El sufrimiento, sin embargo, puede ser tan grande que uno no necesariamente quiere matar la vida, sino acabar con el dolor insoportable.

Esto me recuerda el texto bíblico de 1 Reyes 19.4, cuando Elías le dijo a Dios: “¡Ya basta, Señor Dios! ¡Acaba con mi vida!»

Dirías que Elías le pidió a Dios que le quitara la vida y no piensa en tomar esta acción él mismo, pero si miramos el contexto, estaba deprimido, se fue al desierto sin agua ni comida y se acostó debajo de un árbol. La muerte vendría de todos modos.

Sin embargo, Dios viene a él y le brinda tratamiento físico: comida, agua y ejercicio. Emocional: Elías puede desahogarse. Espiritual: Dios mismo estaba proporcionando la solución a lo que parecía imposible.

Qué interesante este gesto de amor. Cuando Dios lo encontró, también viene a nosotros en su Palabra consoladora. Esa palabra apunta a Jesús, quien cargó con nuestro sufrimiento. Y Dios también envía seres queridos que pueden ayudarnos.

No desistas. Hay una manera. ¡¡A través de este texto, Dios te está hablando!!

Septiembre – hablemos de suicidio

01/09/2020

Por: Daniela von Mühlen, Psicóloga y Psicoterapeuta en Manaus – Brasil.

Debido a que la OMS ha declarado el 10 de este mes como “día mundial de la prevención del suicidio”, durante septiembre se recuerda, se habla y se realizan diversas campañas sobre ese tema.

Sabemos que el número de suicidios ha ido en aumento y no solo ocurren en septiembre, justamente algunos critican la cantidad de campañas que se realizan únicamente durante este mes. Pero creo que es un gran avance poder hablar de este tema abiertamente, porque hace poco se hablaba poco y aún hoy este tema es tabú en muchos países.

Pues bien, Vivenciar.net hablará de suicidio este mes, ya que trabajamos todo el año en materiales y asistencia a quienes buscan este programa y sabemos lo recurrente, necesario y urgente que es hablar de suicidio. Creemos que hablar, buscar ayuda y ser escuchado es la mejor manera de atender esta problemática.

Para hablar de suicidio, necesitamos hablar de muerte y la mayoría de las personas tienen dificultades para hablar de muerte, ya que esto expone sus límites y debilidades. Pero hablar y perder el miedo a este asunto es algo que precisamos evaluar, y ofrecer ayuda es necesario bajo esta temática.

Pero muchas veces no sabemos qué hacer y mucho menos qué decir frente a ese asunto. La persona que está en una crisis suicida se siente sola y aislada. Si tu te acercas y preguntas «¿hay algo que pueda hacer para ayudarte?», La persona puede sentirse abierta a desahogarse. En ese momento, tener a alguien que te escuche puede marcar la diferencia. Quienes decidan ayudar no deben preocuparse por lo que van a decirle. Lo importante es estar preparado para escuchar.

En general, las personas corren menos riesgo cuando aceptan ayuda. Encontrar a alguien que esté dispuesto a escuchar y comprender los sentimientos sin juzgar, fortalece las intenciones de vivir.

Es importante recordar: Al ayudar a una persona en riesgo de suicidio, puede experimentar diferentes sentimientos o incluso estrés físico y emocional. ¡No olvides cuidarte! Es importante que puedas compartir tus sentimientos y obtener apoyo también. ¡Buscar ayuda no es un signo de debilidad!

Sigue conectado a Vivenciar.net durante septiembre para poder seguir conociendo contenidos al respecto de este asunto. Estamos aquí para poder conversar contigo.

Todo pasado fue mejor

28/08/2020

Por: Héctor José Fester, capellán de Cptln – Argentina.

Seguramente hemos escuchado alguna vez la frase “Antes todo era mejor”. Tal vez inclusive nosotros mismos lo hemos dicho: “Todo pasado fue mejor”.

¿Piensas que tu pasado fue mejor que el presente que estás viviendo? Si es así te invito a que prestes atención a este mensaje.

Comencemos con ¿Qué pasó en tu vida que el día que estás viviendo hoy no es tan bueno como los días pasados?

La pregunta que también deberíamos hacer es: cuando vivías esos días mejores, ¿Pensaste en el día de mañana? ¿Planificaste  tu futuro o simplemente dejaste todo al azar? Y así, la corriente de la vida te trajo hasta aquí. Y ahora estás viviendo una realidad poco agradable. Tal vez con algunos aciertos pero lo que más te pesa  son los errores cometidos y entonces la carga se hace difícil de llevar.

Pero no es tiempo para lamentarse por el pasado sino pensar el momento que estás viviendo y proyectar el futuro.

Vive el presente, el día de hoy, que se llama “presente” porque es un regalo que Dios te está dando. Este presente es una nueva oportunidad para hacer las cosas de otra manera.

Si quieres  tener un futuro diferente debes  hacer las cosas de manera diferente. Si tomas el mismo camino, siempre llegarás al mismo lugar.

Hay un proverbio que dice: “Hay caminos que el hombre considera recto,
pero que al final conducen a la muerte”. Por eso Jesús dice “Yo soy el camino la verdad  la vida”.

Dios te está dando una nueva oportunidad. Permite que Él te tome de la mano y te conduzca por el camino lleno de vida para el día de hoy, y especialmente te conduzca a un futuro lleno de bendiciones.

Tu pasado quedó atrás, Dios quiere hacer de hoy y tus días porvenir muy placenteros. Ven a vivenciar con nosotros.

El Covid en primera persona

21/08/2020

Por: Antonio Schimpf – Pastor y profesor de Teología en Buenos Aires, Argentina.

Estamos atravesando el Covid con mi familia. Mi hijo dio positivo y también mi esposa y yo comenzamos a sentir síntomas compatibles con esta enfermedad. A pesar de muchos cuidados, el contagio se produjo igual. Nos contactamos con el número telefónico provisto por el Estado y al oírnos nos incluyeron oficialmente entre los contagiados. Nuestra obra social (seguro médico) nos registró y todos los días una doctora no llama para hacernos un seguimiento y aconsejarnos. Eso nos provee contención profesional.

Hace una semana que fuimos diagnosticados. Lo que veíamos como algo que pasaba fuera de casa, comenzamos a vivirlo adentro. Cuando se trata de otras enfermedades, tales como la gripe, ya conocemos los síntomas y nada nos sorprende. Con el Covid es distinto: los síntomas son raros y van cambiando: dolor de garganta, dolor de cabeza, malestar estomacal, fiebre, cansancio, estado gripal. Ah, y algo inconfundible: pérdida del olfato y del gusto; algo repentino y muy agudo.

Como pasa con todo lo desconocido, nosotros también estamos expuestos a la angustia y el temor. Algo tan pequeño, casi invisible, nos puede dejar absolutamente indefensos, con el riesgo de perder la salud y la vida misma. Pero en la vida de quienes confiamos en Jesús, situaciones como la que atravesamos nos muestran que a pesar de lo vulnerables y frágiles que somos, no estamos solos. El “yo estoy contigo, no temas” de Jesús sigue resonando en nuestro corazón. Sus promesas y su gracia se potencian en medio de nuestra debilidad. Los sanos no tienen necesidad de médico. Nos reconocemos enfermos, y Él es nuestro médico. No sólo es el médico de nuestra alma, sino también de nuestro cuerpo, de nuestra mente.

Nos da paz saber que hay un sistema médico que puede atendernos si hubiere complicaciones. Pero sobre todo nos da paz saber que Dios conoce lo que nos sucede y que es grande y bueno como para auxiliarnos en nuestras necesidades. En sus manos estamos.

Home Office, aislamiento y familia

12/08/2020

Por: Pastor Otávio Schlender, terapeuta de pareja y familia – São Paulo – Brasil.

Desde el comienzo de la pandemia, el home office nos ha invadido. Nuestra casa se convirtió en una mezcla de oficina, aula, área de ocio … y en algunos momentos debemos recordar que también es nuestra casa. Después de unos meses y el momento de la novedad, muchas personas todavía están en este sistema y, aunque es una gran alternativa en tiempos de reclusión, el home office puede traer algunos desafíos a la relación de pareja y la familia.

He reunido algunos consejos para ayudarte a establecer una rutina equilibrada entre la tarea y las relaciones. ¡continúa leyendo!

Uno de los principales desafíos es mantenerse enfocado en lo que se está haciendo. Eso se aplica tanto al período de trabajo como al momento de relacionarse. Es muy común que los problemas del hogar, la pareja, los niños, las mascotas, entre otros asuntos, se crucen con tu productividad y también es común que los problemas laborales interfieran en tu vida conyugal y familiar. Por esta razón, es importante hacer una especie de transición entre las dos situaciones: es necesario ingresar a la atmósfera de trabajo y luego salirnos para poder entrar a la atmósfera de tu relación como pareja y familia.

Otro punto fundamental es llegar a un acuerdo con tu pareja e hijos, si los tiene, sobre un horario de trabajo adecuado, teniendo en cuenta que la rutina de un hogar también requiere cierta flexibilidad. A medida que finaliza su horario de trabajo, apague su computadora, apague el celular de la empresa (preferiblemente) e intente comenzar su transición a la vida conyugal y familiar. Báñese, póngase un atuendo cómodo para el hogar y concéntrese en las personas que viven con usted. Aproveche esta gran oportunidad para fortalecer el vínculo y los sentimientos entre ustedes. ¿Qué tal hacer una comida todos juntos y disfrutarla viendo esa película o serie que a todos les gusta… tener un momento de juego con los niños…? El equilibrio entre el trabajo y la relación, si lo logras en este período de aislamiento, traerá muchos beneficios a tu vida personal y a tus relaciones.

¿Donde está Dios cuando sufrimos?

06/08/2020

Por: Victor Verruck, Capellán clínico en Asunción – Paraguay.

Beirut, Líbano. Martes 4 de agosto. Todos vimos con asombro las imágenes de la trágica explosión, desde varios ángulos, que mostraban a las personas en situaciones desesperadas. En medio de tragedias como esta, escuchamos y hablamos del sufrimiento y preguntamos ¿Dónde está Dios? También suenan más fuerte las preguntas, tales como: ¿Por qué Dios permite el sufrimiento? o ¿Por qué Dios no hace desaparecer el dolor?

El sufrimiento puede venir de un incendio, un acto de terrorismo, una pelea de hinchas de clubes rivales, de terremoto, el fallecimiento de un familiar, una enfermedad o la pérdida de trabajo. ¿Y Dios, dónde está? El rey David lo tenía claro: «Tú, oh Dios, ves y percibes el sufrimiento y la tristeza y siempre estás dispuesto a ayudar». Dios está listo para ayudar, Dios ofrece esperanza, un futuro, y un mundo nuevo, pero la mayoría de las veces nosotros esperamos algo “más”.

En la Biblia podemos ver y aprender de muchas situaciones de sufrimiento. Pero, ¿Cuándo y porque comenzó? El sufrimiento comenzó en Génesis 3:6 “Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que el árbol era deseable para alcanzar sabiduría, tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido que estaba con ella, y él comió.”

Todos sabemos que la respuesta de Vivenciar.net (CPTLN, Iglesia Luterana) a la crisis se encuentra fundada en Jesucristo y su amor por nosotros. Y eso queda claro, especialmente al leer 1 Juan 3:16-18 que dice: “En esto conocemos lo que es el amor: en que Jesucristo entregó su vida por nosotros. Así también nosotros debemos entregar la vida por nuestros hermanos.

Muchas de las medidas adoptadas y medidas no adoptadas por los gobiernos en tiempos de pandemia están afectando directamente nuestras vidas, generando ansiedad, miedo y mucha preocupación sobre el futuro.

“Podemos ignorar incluso el placer. Pero el dolor insiste en ser atendido. Dios nos susurra en nuestros placeres, habla en nuestra conciencia, pero grita en nuestros dolores: es su megáfono despertar a un mundo sordo.” (C. S. Lewis, Escritor cristiano,1898-1963, El problema del dolor). Con la pandemia, talvez Dios te está gritando al oído, te está llamando. Así como Jesús llama a los doce, escoge a sus discípulos. Hoy podemos sentir en nuestros corazones que Cristo nos llama a cada uno de nosotros por nuestros nombres, y nos pide que seamos sus discípulos; que lo proclamemos en medio de nuestros amigos, familiares, en medio del mundo que nos rodea; que demos testimonio con nuestras vidas que fuimos llamados y escogidos para algo muy grande, y eso, es proclamar el Reino de Dios.

La pregunta: ¿Dónde está Dios en la pandemia, en la tragedia? Debemos cambiar por la siguiente pregunta: ¿Qué podemos aprender de esto? y ¿qué nos está diciendo Dios aquí?». El COVID 19 nos recuerda nuestra vulnerabilidad, nuestra fragilidad, nuestra mortalidad.

Note lo que hizo Jesús en el relato de S. Mateo 14:31  “Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él.” No dejó que Pedro se ahogara y tampoco dijo: «Vaya, realmente deberías haber confiado en mí. Lo siento.» Ni siquiera lo dejó «sufrir» un poco en esa agua antes de rescatarlo. No, Jesús inmediatamente extendió su mano y lo atrapó. Hay una ligera reprimenda por parte de Jesús, «¿Por qué dudaste?» pero su tono no es de regaño sino de aliento: “¿Por qué dudar? Recuerda que Jesús siempre puede y quiere cuidarte, mismo en tiempos de sufrimiento.

Cuando covid19 golpea a tu puerta

31/07/2020

Por: Wagner Knopp, São Paulo – Brasil.

No se trataba de «si», sino de «cuándo».

La angustia y la ansiedad son las protagonistas antes, durante y después del contagio. Son fuertes, y te pueden derribar.

Antes del contagio era una expectativa. Después de que llega el virus, la realidad es una lucha feroz entre su cuerpo y el virus. No te reconoces en la batalla.

Entonces las preguntas que llegan son: «¿empeorarán los síntomas? ,¿Se normalizarán en 14 días? ¿Saldré de esto? ,¿Seré inmune después?”

En la medida de lo posible, tratamos de mantener la cabeza en su lugar para calmar a la familia. Pero ¿cómo haré esto, si ni siquiera los médicos tienen respuestas?

A partir del séptimo día, los síntomas empeoraron y fue inevitable ir a la Unidad de cuidados intensivos. Pero en un momento, como en un punto de inflexión, la situación se invirtió y la sensación de poder respirar nuevamente invadió mi pecho con esperanza.

Los días pasaron y la mejora fue continua. Para mí fue una recuperación victoriosa.

¿Secuelas? Ninguna.

Recibí docenas de mensajes reconfortantes y nunca imaginé estos que fueran tan importantes para una persona enferma, en una Unidad de cuidados intensivos, como lo fueron para mí.

En casa, aprender de este virus me hizo revisar algunos valores, como los destinados a los seres humanos. Pasé unos días con amigos y compañeros de trabajo, compartiendo experiencias y desmitificando mucho sobre este virus que trajo mucha información errónea.

Hoy, la vida es mucho más preciosa para mí. Al igual que la familia y aquellos que me apoyaron de alguna manera están en mis oraciones.

Valorar a las personas, cuidarlas, saber escuchar las angustias y ansiedades, y enviar un mensaje de consuelo y esperanza es el legado de esta experiencia con el virus. Aislado en una cama de la Unidad de cuidados intensivos nunca me sentí solo. Dios tenía el control, y usaba a las personas para cuidarme, motivarme y consolarme.

Soy Wagner Knopp, completamente recuperado, agradecido con Dios y seguro de que la vida siempre vale la pena.

¿Comprendemos correctamente el sentimiento de culpa?

28/07/2020

Por: Thiago Heine – Psicólogo en São Paulo, SP – Brasil

Hablar de culpa es hablar de un sentimiento que ha estado presente en la vida de todos nosotros desde la infancia, ¿no?

La culpa es un sentimiento de que hemos fallado en algo, con nosotros mismos o con los demás. La culpa siempre estará relacionada con el pasado, con una o más cosas que no hacemos o que hicimos y luego lamentamos.

Puedes sentirse culpable por algo que hiciste, e incluso puedes sentir culpa por algo que ni siquiera haz hecho.

Las personas ansiosas tienden a vivir en el futuro, así como las personas deprimidas tienden a vivir en el pasado. Y, las personas ansiosas tienen una mayor tendencia a sentirse culpables solo por anticipar problemas o situaciones futuras que aún no han sucedido.

Las personas que sienten culpa también son personas que generalmente tienen miedo de cometer errores o que desean controlar las situaciones. Pero ¿sabías que la culpa puede asociarse con una actitud arrogante de parte nuestra? Si.

A menudo pensamos que, por alguna acción o por alguna palabra dicha, hemos causado algo malo a otra persona. Un ejemplo: insistimos en que un amigo nos visite y, cuando viene, choca el auto. Pensamos: «No debería haberte dicho que venga a visitarme». Sin embargo, chocar el auto está fuera de nuestro control, no nos concierne. Y esto es peligroso, porque podemos dar más valor a este sentimiento de arrogancia y, con eso, esta culpa puede ganar un peso tan grande que nos asfixiará.

¿Cómo podemos aliviar la culpa entonces? Podemos utilizar una comunicación no violenta con nosotros mismos, así como ser más empáticos y, sobre todo, estar conscientes de nuestras intenciones. Cometeremos errores incluso si queremos hacer el bien, pero será mucho más fácil perdonarnos si la intención es genuina y amable.

No permitamos que la culpa sea mayor de lo que debería ser. Visita nuestro contenido «¿De quién es la culpa?»

¿Dónde está mi zona de confort?

17/07/2020

Por: Flavio Knopp, director de Vivenciar.net, São Paulo – Brasil.

¿Recuerdas cómo fue nuestro año 2020 antes de la pandemia? Piénsalo, la Tercera Guerra Mundial, los incendios en Australia, ¿y qué más? ¿Cuáles son tus recuerdos para este año? ¿Qué imágenes se te ocurrirán cuando lleguemos a fin de año para 2021?

Puedo tratar de enumerar algunos: niños que estudian en casa, parejas que intentan trabajar en la sala de estar o la cocina, papel higiénico, alcohol en gel, máscaras en toda la casa, reuniones en línea, etc. Al comienzo de la cuarentena y el aislamiento social, estas situaciones eran caóticas. Ansiedad, depresión, estrés, miedos, todo al mismo tiempo. Y ahora, algunas nuevas rutinas están comenzando a establecerse en casa y en el trabajo. Nos vemos obligados a sufrir cambios. Algunos buenos, otros no tanto.

¿Qué ha cambiado para ti? ¿Te has detenido a pensar cómo será tu rutina el próximo mes o el próximo año? ¿Qué extrañarás o no extrañarás? Con el tiempo, muchas cosas volverán a la normalidad, otras no serán lo mismo.

Quiero invitarlos a pensar en lo que estaban haciendo y que no estaban «acostumbrados» debido a la rutina. Esas cosas que hice por costumbre o no hice por pereza, o por alguna otra razón. ¿Qué puedes mejorar en tu vida cuando todo esto termine?

Puedo ver personas aprendiendo a lidiar con las tecnologías. Personas que nunca cocinaron y ahora pueden dominar una cocina. Personas aprendiendo a coser, hacer manualidades, aprendiendo jardinería, tomando cursos en línea, estudiando, personas que abandonan su zona de confort.

A nadie le gusta que se metan con sus cosas, con su rutina. Recuerda «¿Quién se ha llevado mi queso?» Entonces, eso es correcto. ¿Cuál será tu nueva zona de confort? ¿Y cuánto durará? Difícil de saber pero cuanto más rápido comiences a notar el cambio y reacciones, más rápido te adaptarás a la nueva situación. No podemos deshacer el sufrimiento y la tristeza causados ​​por el Covid19, pero podemos aprender, podemos evolucionar y prepararnos para los nuevos días por venir. Que Dios nos guíe en este aprendizaje.

Diario de una Sala de Emergencia

14/07/2020

Por: Michelle, enfermera en São Paulo – Brasil.

Estamos enfrentando tiempos difíciles y a su vez, experimentando escenarios únicos relacionados con la pandemia. En mi contexto, como enfermera en un gran hospital de la ciudad de São Paulo, estamos comenzando a respirar con más esperanza; Se están recuperando más pacientes y se están vaciando más camas.

En los últimos tres meses, viviendo y cuidando pacientes críticos con COVID-19, aprendí a no sentirme desesperada. Por el contrario, aprendí a estar segura de que Dios tiene el control de la situación y, al mismo tiempo, sufre por la humanidad. Además, nunca hemos valorado las cosas simples de la vida tanto como lo hacemos ahora, que estamos aislados y frágiles.

Expuesta, cara a cara con el virus, trabajando entre la vida y la muerte, lo experimento y me doy cuenta de la fragilidad humana en cada detalle. Veo cómo la vida, en su esencia, es importante. Cada recuperación, cada sonrisa, cada videollamada con la familia; Los pequeños gestos aquí dentro son más importantes que las grandes obras. Reafirmo que Dios tiene el control de todo y que podemos confiar en él con los ojos cerrados, porque él nos cuida. En menor grado de comparación, es una confianza similar a la que el paciente en una cama de hospital, solo y aislado, deposita en el tratamiento y profesionales de la salud, personas que nunca antes había visto y que quieren cuidarlo.

La esperanza de que lleguen mejores días es saber que, en el camino, todavía habrá dificultades en la salud pública y la economía, ya que aún tendremos que enfrentarnos unos meses más con esta realidad, tal vez muchos meses.

Aquí está el cliché: «hay luz al final del túnel». Confiaremos y tendremos paciencia.

Sin embargo, vale la pena recordar que la pandemia solo mejorará con la conciencia y la colaboración de cada ciudadano, entendiendo que mis acciones afectan directamente a mi vecino. A este respecto, vale la pena enfatizar lo que Jesús nos pide: «Mi mandato es este: Ámense los unos a los otros como yo los he amado» (Juan 15:12). Somos herramientas del amor de Dios en este momento. Cuídate y cuida a tu prójimo. Ven a vivenciar con nosotros.

En los altibajos de este año

10/07/2020

Por: Núbia – Psicóloga en Rio Grande do Sul – Brasil.

El otro día vi un programa en televisión y, en un momento, el comediante realizó una sátira de la película «Intensamente». Esta película retrata nuestras emociones de una manera accesible y humorística, dando una idea de los conflictos que ocurren en nuestra mente.

Porque, mirando esta imagen humorística, logré no solo comprender mejor nuestras emociones, sino que pude ver nuestro escenario actual desde otra perspectiva. Pensé: hay energía psíquica para lidiar con la oscilación de las emociones a las que estamos sujetos diariamente, no solo en Brasil, sino en todo el mundo. Y, como dijo el comediante: ¡si algo más se me ocurre, colapsaré!

Y así es; suceden tantas cosas al mismo tiempo: pandemia, cuarentena, muertes, crisis gubernamentales, violencia callejera, racismo y protestas … ¡uf! Me cansé de hablar. ¡Estoy cansada! Dame un vaso de agua. Necesito recuperar el aliento y continuar. Felicitaciones a nosotros, felicitaciones a ustedes que, con todo esto, continúan en el negocio diario de vivir, permanecen de pie y continúan en la batalla. Somos ganadores.

Si te preguntas: ¿por qué tantos altibajos, tantas idas y venidas? Piensa en esto: qué bueno que la vida no es lineal. Las variables que experimentamos sirven para colorear nuestra existencia. A menudo queremos que el mundo se detenga para poder bajar de él, pero vale la pena continuar. Hay muchas cosas buenas que nos esperan por vivir. Entonces, cuando te subas al subibaja, llena tus ojos con la visión del horizonte, deja que Dios llene tu vida, para que cuando estemos allí, recordemos que el horizonte de mejores días está próximo, esperándonos. Piensa en eso. Y si puedes, quédate en casa.

Ven a vivenciar con nosotros en estos tiempos de Pandemia.

¿Podemos ser sólo humanos?

07/07/2020

Por: Thiago Heine – Psicólogo en São Paulo, SP – Brasil

Recuerdo que al comienzo de esta pandemia, después de la atención médica, el contagio y la higiene, nos dieron una serie de otras recomendaciones.

Estos son algunos de ellos: cree una nueva rutina, trabaje, estudie, haga ejercicio, practique yoga, haga meditación, tome tiempo para estudiar con sus hijos, salga a caminar con sus mascotas, aproveche los cursos gratuitos disponibles en línea, haga happy hour con familiares y amigos en línea, lea libros, maratones de series … ¡y la lista sigue!

Solo leyendo me canso. ¿Y tú?

Tenemos la impresión de que si no hacemos todo esto, de alguna manera estaremos fallando o no haremos nuestro día productivo, lo cual es una gran mentira, además de ser una presión que no generará nada bueno.

Cada persona se adaptará a su realidad, las cosas que piensa hacer, las necesidades que ya existen, los nuevos planes que están en su cabeza, pero todo a su propio tiempo y forma.

Las redes sociales pueden volver a darnos la impresión de que la hierba del vecino es más verde que la nuestra. Si en tiempos previos a la pandemia ya era así, ¿imagina ahora? Necesitamos tener cuidado y filtrar. La vida del otro no es tuya y viceversa.

Solo podemos ser humanos. Haz lo que depende de nosotros. Y eso ya es mucho. Las personas con niños en el hogar se están volcando para mantener lo mínimo, ¿imagina agregar más a la lista?

Detenerse. Respirar. Vive cada día a la vez. Haz lo que puedas. Mañana tendrá sus propios problemas, dificultades y necesidades. Vive y deja vivir hoy, porque esto va a pasar.

No olvidemos que somos humanos, demasiado humanos.

Consejos para estudiantes encuarentenados

02/07/2020

Por: Hans Gac, profesor em Montevideo – Uruguay.

¿No es fácil ser un estudiante en cuarentena? ¿es así para ti? Te comprendo plenamente… soy profesor de alumnos de secundaria y he escuchado las quejas de ellos sobre su experiencia de cuarentena. Se quejan por no tener tiempo, comentan que pasan la mañana entera en clases virtuales y luego toda la tarde hasta la noche haciendo trabajos domiciliarios, ya no salen a distraerse, ya no se juntan con sus amigos y mucho menos ya no tienen actividad física.

Como profe y queriendo ayudarte en este momento, te daré algunos consejos que han servido a mis alumnos y confío que podrán servirte también a ti.

Anota lo siguiente:

  1. Organízate: Usa una agenda y marca todos tus compromisos académicos y mantenla en un lugar visible para que te recuerde. Haz un cronograma de actividades semanales que pegarás en alguna pared, idealmente en el sitio donde estudias.
  2. Pide ayuda: Si nunca te organizaste así, pide ayuda a alguien que ya lo haya hecho. ¡Aquí en Vivenciar.net también podemos asistirte con eso!
  3. No todo es trabajo: No tienes que pasar todo el día conectado a las plataformas y haciendo deberes. En tu cronograma agrega al menos una hora diaria de tiempo libre. En este tiempo haz alguna actividad sana que disfrutes y que te relaje o sirva como liberadora de tensiones. Ejemplo: Ver pelis o series (¡pero no toda una temporada!), cocinar, cantar, bailar, conversar con tus amigos por redes sociales, jugar una partida de un videojuego, etc.
  4. Salud física, mental y espiritual: Además del tiempo libre no debes descuidar tu salud que, por supuesto, es integral. Por eso haz una pausa diaria para al menos estirar tus músculos que han estado por tanto rato en una misma posición en el escritorio (encontrarás muchos videos en internet de cómo hacer ejercicios en casa). Para tu salud mental y espiritual, trata de tener alguna pausa en el día donde estés en silencio, te ayudará mucho si meditas en un verso de la Biblia que te dé ánimo, de hecho puedes hacer una oración a Dios.
  5. El mejor lugar: Para estudiar elige un lugar que sea cómodo, que puedas estar en una postura correcta, derecho y si tienes video llamadas trata de instalarte con una pared a tu espalda para no hacer pública la intimidad de tu hogar ( ¡o el desorden de tu dormitorio!).

 

Espero que todos estos consejos te ayuden a poder hacer mas llevadera esta dinámica nueva de tener clases desde casa. ¡La gran ventaja es que puedes siempre usar tus pantuflas y nadie se enterará de eso!, ¡disfruta este beneficio!

Desde Vivenciar.net encontrarás muchos contenidos interesantes que pueden ayudarte a lidiar mejor con esto de estar en cuarentena.

¿Qué tienen en común la bomba atómica y el coronavirus?

23/06/2020

Por: Equipo Vivenciar.net

El escritor C. S. Lewis (conocido por “Las crónicas de Narnia”),  hace 72 años escribió esta reflexión luego de finalizada la Segunda guerra mundial pero comenzando la Guerra fría. Esta reflexión es más actual que nunca.

Esta lectura nos lleva a reflexionar sobre la fragilidad de la vida, al mismo tiempo que nos hace pensar en cómo podemos asumir este tiempo de cuarentena y aislamiento, con algun miedo, pero sin perder el control. Este también es un tiempo útil de ver hacia adentro de nuestros hogares, para estar más próximos a nuestros familiares  y valorar las pequeñas cosas.

La dinámica para leer: reemplaza la palabra “bomba atómica” por “coronavirus” para entenderla mejor.

“En cierto sentido, pensamos demasiado en la bomba atómica. “¿Cómo vamos a vivir en una era atómica?”. Me siento tentado a responder: “¿Cómo? Como habrías vivido en el siglo XVI cuando la peste visitaba Londres casi todos los años, o como habrías vivido en una época vikinga cuando los atacantes de Escandinavia podrían encontrarte y cortarte el cuello cualquier noche; o de hecho, como ya estás viviendo en una era de cáncer, una era de sífilis, una era de parálisis, una era de ataques aéreos, una era de accidentes automovilísticos…

En otras palabras, no comencemos exagerando la novedad de nuestra situación. Créame, querido señor o señora, usted y todos sus seres queridos ya fueron condenados a muerte antes de que se inventara la bomba atómica: y un porcentaje bastante alto de nosotros íbamos a morir de manera desagradable. De hecho, teníamos una gran ventaja sobre nuestros antepasados: los anestésicos; y aún la tenemos…

Este es el primer punto que se debe hacer, y la primera acción que se debe tomar es unirnos. Si todos vamos a ser destruidos por una bomba atómica, deje que esa bomba cuando llegue nos encuentre haciendo cosas sensibles y humanas: orar, trabajar, enseñar, leer, escuchar música, bañar a los niños, jugar, conversar con nuestros amigos […] No acurrucados como ovejas asustadas y pensando en bombas. Pueden romper nuestros cuerpos (un microbio puede hacer eso) pero no necesitan dominar nuestras mentes.”

“Living in an Atomic Age” (Acerca de vivir en una era atómica-1948 (en Present Concerns: Journalistic Essays – Preocupaciones presentes: ensayos periodísticos).

Home office vs. Maternidad – ¿Qué hacer?

17/06/2020

Por: Mariana Jaunsolo – Montevideo, Uruguay.

La organización nunca ha sido mi fuerte pero con una rutina de horarios establecida por las distintas obligaciones lograba medianamente cumplir con todo, muchas veces al costo de una mala noche de descanso por la ansiedad de tachar todos los pendientes. Con la llegada del coronavirus a nuestro país y la necesidad de mantener el aislamiento, esa rutina cambió drásticamente.

Aparentemente ya no haría falta cronometrar cada actividad para poder llegar al colegio a tiempo y la jornada laboral se flexibilizó en gran medida. Toda esta situación de crisis mundial a pesar de generar mucha incertidumbre y temor parecía presentar una oportunidad para desacelerar la vida y conectarnos con aquellas cosas que siempre anhelamos hacer cuando tuviéramos tiempo. ¿Sería esto realmente posible?

Como seguramente les habrá pasado a muchos padres y madres, en este tiempo de cuarentena me tocó hacer frente a situaciones y asumir roles que naturalmente había delegado. Por ejemplo, ser maestra de una niña de 4 años, tarea que no ha resultado fácil.

No solo no dejé de sentirme agobiada por los pendientes sino que ahora además de mis responsabilidades se sumaron las tareas escolares y las clases virtuales. Debo reconocer que luché mucho contra esta situación, mi frase recurrente fue “yo no me formé para esto” y ciertamente me angustié mucho al pensar que mi hija sería la única con la tarea incompleta y que esta situación me posicionaba lejos de ser la madre perfecta.

También resultó difícil que ella entendiera que aún estando juntas en casa todo el día yo tenía mis responsabilidades y no podía dedicarle toda la atención que demandaba. La necesidad de manejar su frustración y la mía me llevó en determinado momento a reflexionar sobre como quería transitar este tiempo tan particular.

Si esta situación no va a ser para siempre por qué no retomar la idea original de desacelerar la vida, ¿qué podría perder?. No estuvo nunca en mis planes hacer a un lado las responsabilidades pero si comencé a pensar que era necesario priorizar lo importante para no desesperar en el intento de cumplir con todo.

Hace unos días reflexionábamos con una amiga sobre el siguiente versículo

“Solo yo se los planes que tengo para ustedes. Son planes para su bien, y no para su mal, para que tengan un futuro lleno de esperanza” Jeremías 29:11

Cuanto alivio se puede sentir al saber que a pesar de lo que vivimos como dificultades ya existe quien hizo los planes por nosotros y tenemos en quien descansar nuestras preocupaciones, temores y aflicciones. ¿Por qué cargarnos de ansiedad de las cosas de este mundo si ya hay alguien que planeó un futuro esperanzador, cómo puedo yo colaborar para ese futuro?

De a poco iremos entrando en la tan mencionada “nueva normalidad”, es posible que mi hija vuelva un día a clases sin su tarea completa o que yo tenga que redoblar mi esfuerzo para ponerme al día con los pendientes. Pero ambas recordaremos este tiempo como una época que a pesar de las dificultades finalmente la atravesamos con gozo y muchas sonrisas compartidas.

Finalmente es bueno recordar siempre que, en Dios, tenemos un lugar seguro en dónde descansar nuestros temores, preocupaciones, pesares y las cargas cotidianas. Si todo esto te deja ansioso, ven a vivenciar con nosotros y visita nuestra página sobre ansiedad.

¿Cómo vivir sin control?

16/06/2020

Por: Thiago Heine – Psicólogo en São Paulo, SP – Brasil

Desde el comienzo de la pandemia del COVID 19 , una de las quejas que más he escuchado, no solo cuando atiendo a mis pacientes, sino también con amigos cercanos, se refiere a la incomodidad que todos experimentan porque no tienen el control de lo que está sucediendo.

Existe esta incomodidad que podemos llamar angustia, ansiedad, depresión, miedo, en resumen, un sentimiento desagradable que nos ha visitado con mayor frecuencia e intensidad.

Estábamos acostumbrados a mantener nuestra rutina, nuestras actividades, ya sea en el trabajo, en casa o por placer. Pero, de un momento a otro, fue limitado y estamos confinados.

Esto parece haber generado una sensación de impotencia, incomodidad y, en consecuencia, estrés y todo lo demás mencionado anteriormente.

¡OKAY! Pero, ¿qué nos puede enseñar esta situación?

A menudo reflexiono sobre el vivir con la ilusión de que tenemos el control sobre algo. De hecho, más que eso, reflexiono acerca de cómo el «perder» este sentido de control nos afecta de manera directa y perjudicial para la salud física y mental.

Un virus, algo pequeño, conocido por ser el enemigo invisible, es uno de los ejemplos que nos muestra que nuestra vida no está en nuestras manos y cuán jactanciosos somos cuando pensamos en ello.

Tenemos la posibilidad de no solo desesperarnos al respecto, sino también de liberarnos de esa carga. Qué bueno es poder descansar y rendirse a los brazos de nuestro amoroso Padre Celestial. ¿No es lo mismo? Él nos cuida. Él tiene el control, nosotros no.

¿Eso significa que no necesitamos hacer nada más?

No. Continuemos haciendo todo lo que podamos por nosotros mismos y nuestros vecinos, viviendo la vida de la mejor manera posible, pero conscientes de nuestras limitaciones y sin dejarnos afectar tanto cuando todo parece perdido.

La economía familiar empieza con el menú

10/06/2020

Por: Lic. Gabriela Silveira – CPTLN Uruguay

¡Qué difícil ha sido este tiempo en el hogar! El tener que estar en casa se ha transformado en una realidad que nos invita a generar nuevas rutinas diarias, reinventando nuestra “economía familiar”.

Si buscamos la definición de este término, entendemos que se trata de la gestión de los ingresos y los gastos que tiene una familia, buscando redistribuir este dinero atendiendo las necesidades de los integrantes del hogar: qué vamos a comer, cómo vamos a pagar las cuentas y deudas, que nos vamos a poner de ropa, etc. ¡Que desafío tan grande se vuelve esta economía cuando estamos todos conviviendo en casa desde el encierro, y cuando parece que estas “necesidades” se ven potenciadas!

No se si en tu país sucederá lo mismo, pero donde vivo (Uruguay) en los supermercados solamente permiten entrar de a uno por familia y en las puertas vemos un gran cartel que dice “planifique la compra”, “ordena tus compras”, aconsejándonos que podamos optimizar el tiempo en el local y no tener que salir tantas veces de casa durante la semana o incluso, ayudándonos a gastar menos dinero del que deberíamos.

En esta nota quiero compartirte algo que ha funcionado para mi y ha sido el hacerles caso a los avisos del supermercado.

¿¡Pero qué hice!?

Primero, en una hoja A4 armé un calendario de domingo a domingo con la fecha de cada día, contemplando una semana entera y organicé para cada jornada las 4 comidas principales: desayuno, almuerzo, merienda y cena. En menos de 20 minutos pude escribir un menú completo para cada día, pensando en las necesidades de mi familia y en lo que ocasionalmente nos gusta comer. Para evitar estar cocinando, también organicé platillos tanto para el almuerzo o la cena que puedan durar más de un día o que se puedan guardar en el freezer.

Resultado: estoy yendo solamente una vez por semana hacer las compras con una lista en mano y ¡no tengo necesidad de salir de casa!. Resuelto el tema de lo que vamos a comer; una cosa menos para estar preocupada.

Esto ha sido una gran… no… me retracto…ha sido una ENORME ayuda para nuestra economía doméstica y además nos ha disciplinado para poder ahorrar algo de dinero

Te animo a que puedas armar tú también tu menú y organizar tu compra semanal. Luego nos cuentas como te está yendo con eso!

Conoce en Vivenciar.net nuestros contenidos sobre la cuarentena y el aislamiento.

¿Cómo vamos a pasar por esto?

09/06/2020

Por: Núbia – Psicóloga en São Leopoldo, RS – Brasil.

Algo nuevo en el aire… literalmente el aire está en una atmósfera contaminada por un virus con el poder de modificar nuestra manera de ser, de pensar, de actuar, de interactuar con otros. Las reacciones son variadas: existen los furiosos contra todo y todos, otros que van por la vida como si nada estuviera pasando, algunos adaptándose a la nueva situación… otros ansiosos, estresados… en pánico.

La pandemia trajo cambios radicales, principalmente en la rutina de las familias: hijos en casa todo el día, parejas teniendo que interactuar a tiempo completo. Entonces, ¿cómo administrar esta caldera a punto de explotar?

Según el sitio web g1.com “Xiam”, capital de la provincia de “Shaanxi”, registró un número récord de separaciones en función del confinamiento. Muchas parejas no aguantaron el cambio de la rutina y el acercamiento forzoso a la convivencia diaria y constante.

Otro registro significativo fue el aumento del femicidio. Según el periódico “Folha de São Paulo”, el numero de casos de violencia doméstica duplicó en este estado brasileño. La cuarentena ha aumentado la tensión en las relaciones conyugales y familiares, debido a la pérdida de empleos, aumento en el consumo de alcohol y demás problemas socioeconómicos.

Debemos estar seguros de que muchos son los desafíos en esta “pandemia”, sin olvidar que nuestras emociones están a flor de piel: la incertidumbre que se cierne en el aire respecto al futuro cambia nuestra percepción y modo de ver la vida y lo que vendrá.

Y ahora, ¿cuál es la solución?. En primer lugar, reflexionar acerca de lo que depende exclusivamente de mi es un buen comienzo; la empatía, es decir, tener el conocimiento que el otro posiblemente siente lo que yo estoy sintiendo, me hace entender por qué sus reacciones son así. Esto alivia el daño que la “tensión” y la confrontación con el otro provocaría.

En tiempo de “pesadas cargas” es importante intentar adaptarse. La pregunta es: ¿Vale la pena pelear por eso, resentirme por esto, ofenderme por esto otro?

¿Cómo vamos a pasar por eso? Depende de nosotros, de nuestras acciones y reacciones. Piénsalo.

¿El tapaboca puede robar nuestra sonrisa?

07/06/2020

Por: Christian Hoffmann
Capellán del Colegio San Pablo – Montevideo – Uruguay

La pandemia del COVID-19 ha generado cambios y hábitos que no estábamos acostumbrados. Estar mucho tiempo en casa, clases virtuales, cuidados en la higiene. Sin embargo, para nuestra realidad de Latinoamérica, lo que más ha cambiado es tener que utilizar un tapabocas o barbijo.

Antes era utilizado sólo por personal médico u odontólogos, para evitar el contagio con bacterias o virus. Ante la falta en el mercado, muchos se pusieron a cocerlos en casa con las telas que tenían a mano. Luego, empezaron a aparecer con logos de empresas y hasta unos muy creativos con sonrisas o diseños de superhéroes.

En Asia, la costumbre de utilizar máscaras o barbijos comenzó mucho tiempo antes de esta pandemia. En Japón, a principio del siglo XX, cuando una pandemia de gripe mató a millones de personas, cubrirse las caras para protegerse se convirtió en hábito. Las máscaras comenzaron a hacerse más populares para protegerse de las cenizas tras grandes terremotos. Luego, pasaron a utilizarse, sobre todo, en temporadas invernales para combatir enfermedades como resfríos y gripe. En lugares como Japón y Corea, el bien común prevalece y al ponerte un barbijo no se trata de contagiarse, sino de no contagiar al otro.

También están quienes confiesan que prefieren salir a la calle con barbijos para evitar arreglarse: mascarilla puesta y ¡nada de maquillaje o afeitarse al hacer las compras el domingo! En los países asiáticos, las máscaras se convirtieron en los nuevos anteojos de sol pues les dan privacidad. Y es por eso que son tan populares: llevar los barbijos puestos y usar auriculares se convirtió en la manera de los más jóvenes de aislarse y evitar comunicarse con el otro. Una forma de distanciamiento social. Miles de fans de las novelas coreanas que hoy arrasan online y de artistas como BTS sintieron curiosidad al ver a sus ídolos usando barbijo. Hoy, los portan con orgullo, como símbolo de pertenencia.

Sin embargo, después de tanta historia y de hábitos nuevos a los que necesitamos acostumbrarnos, aparecen las preguntas: ¿ya no podemos abrazarnos y ahora, también se nos robaron la sonrisa? ¿Cómo sabemos lo que hay por detrás del tapabocas?

Una sonrisa no se hace sólo con la boca. Expertos dicen que en una sonrisa movemos 12 músculos de nuestra cara. Job, un personaje de la Biblia que supo lo que es el sufrimiento y estar en las manos de Dios, escribió en su libro: Mis amigos “se quedaban a la espera de mis palabras, como tierra seca en espera de las lluvias tardías. Apenas podían creer que yo les sonriera; y no se perdían una sola de mis sonrisas”. (Job 29:23-24)

En tiempos de tapabocas, podemos sonreír de otra manera: una mirada atenta y optimista, los 12 músculos que se mueven pese el tapabocas, los gestos del cuerpo y lindas palabras ayudan a transmitir una sonrisa: sonrisa que no se ve pero se siente.

¡Ven a sonreír y vivenciar con nosotros!

¡Ven a Vivenciar con nosotros!

05/06/2020

Por: Flavio Knopp, director de Vivenciar.net

Estamos inaugurando el Blog Vivenciar.net. Pero, ¿por qué un blog, si ya tenemos páginas con contenido? La pandemia de Coronavirus está obligando a todos a adaptarse, a cambiar prácticas y formas de pensar. Nos estamos adaptando a la comunicación en línea y estamos tratando de hacerla un poco más personal. Antes, nos quejábamos de que los niños y adolescentes solo hablaban por mensajes en el teléfono celular. Ahora somos nosotros, los adultos, los que estamos aprendiendo a aprovechar al máximo esta forma de comunicación.

El blog surgió de esa necesidad. Una adaptación para ofrecer contenidos rápidos según la evolución de la situación. Cuando comenzó la pandemia, lanzamos una página especial sobre cuarentena, porque la gente estaba aprendiendo a lidiar con este aislamiento. Ahora, después de algunas semanas, muchas personas ya saben qué es el virus, cómo se propaga, la atención necesaria y cómo sobrevivir dentro de la casa, encerrado o en las calles, si es necesario moverse.

En este momento, vemos a millones de personas que ya no se preocupan por «quedarse en casa», sino que están precupadas por el trabajo, el pan de cada día, la pérdida de seres queridos sin poder despedirse de ellos, los nuevos comienzos. Entonces, ya estamos en otra etapa. Y vendrán otras.

Por lo tanto, la idea del blog es ofrecer contenidos breves, rápidos, actualizados y contextualizados, vinculándose con nuestro portal de Vivenciar.net, y tratando temas que permanecen actuales y relevantes.

Quédate con nosotros, léenos, suscríbete para recibir noticias y compartir publicaciones. Queremos estar en contacto contigo para acompañarte en este tiempo difícil, que es parte también de nuestra vida.

¡Ven a vivenciar con nosotros!

Abrazos y que Dios esté contigo todos los días de tu vida.

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